Alemania impone el peso de la historia

Hummels celebra el tanto que valió la victoria. /
Hummels celebra el tanto que valió la victoria.

Un gol del central Hummels clasifica a los teutones a su cuarta semifinal mundialista consecutiva

IGNACIO TYLKOMadrid

0 Francia

Hugo Llorís, Mathieu Debuchy, Raphael Varane, Mamadou Sakho (Koscielny, m.71), Patrice Evra; Yohan Cabaye (Löic Remy, m.73), Paul Pogba, Blaise Matuidi; Mathieu Valbuena (Olivier Giroud, m.85); Karim Benzema, Antoine Griezmann.

1 Alemania

Manuel Neuer; Philip Lahm, Jerome Boateng, Mats Hummels, Benedikt Höwedes; Sami Khedira, Bastian Schweinsteiger; Thomas Müller, Toni Kroos (Cristoph Kramer, m.92), Mesut Özil (Mario Götze, m.83); Miroslav Klose (Andre Schürrle, m.69).

Gol
0-1, m.13: Mats Hummels.
Árbitro
Néstor Pitana (Argentina). Amonestó a los alemanes Khedira y Schweinsteiger.
Incidencias
Partido de los cuartos de final del Mundial de Brasil 2014 disputado en el estadio de Maracaná ante 74.240 espectadores. Veintiséis grados y 88 por ciento de humedad al comienzo del partido.

Sin brillo, con críticas, una defensa vulnerable, varios jugadores tiesos y un tercio de su plantilla afectada por la gripe, Alemania ya está en su cuarta semifinal consecutiva de un Mundial, un peldaño más cerca de poder luchar por ese título que se le resiste desde Italia90.

La presencia de la Mannschaft entre los cuatro mejores prestigia más un gran campeonato. Francia se marcha dignamente de Brasil, con la sensación de que Didier Deschamps ha reconstruido un equipo unido que puede pelear por todo en la Eurocopa de 2016, donde ejercerá de anfitrión. Fue un duelo más bien aburrido y muy equilibrado en Maracaná, con un tiempo para cada equipo, en el que los germanos impusieron el peso de la historia y del escudo. Y el tradicional poderío de sus centrales en el juego aéreo, ya que así llegó el gol de Hummels, que le ganó a Varane en el salto y en la disputa como un profesional a un juvenil.

Joachim Löw dice que evita leer periódicos durante el Mundial para no perjudicar su organismo, pero la realidad es que se mostró permeable a las críticas recibidas tras al choque ante Argelia, resuelto en la prórroga. Cambió el plan y abogó por el método que le reclamaban ante una Francia académicamente correcta pero sin pegada.

Ante la falta alarmante de laterales que sufre la Mannschat, reubicó a Lahm en el carril derecho. El capitán tiene experiencia y sentido táctico sobrados para rendir en cualquier posición, pero cuando más brilló en su carrera fue en el costado y no por dentro.

Reforzó el eje del centro del campo con Khedira junto a Schweinsteiger, que representa un caso curioso. Está mayor, lento y sufre problemas crónicos en sus tobillos, pero en las grandes citas de Alemania siempre aparece. Löw le desea por su oficio y buen orden defensivo. En teoría, Pogba y Matuidi debían imponerse por rapidez, verticalidad y juventud a estos dos armarios, pero no fue así.

Y la tercera gran novedad en los germanos fue la apuesta por un ariete clásico. Jugó de titular Klose, ya con 36 años, y a un gol de convertirse en el mayor artillero en la historia de los Mundiales en solitario. La sola presencia del punta del Lazio libera a Müller, un tesoro para cualquier técnico porque trabaja, se mueve, desborda, llega al área y tiene gol. Se ubicó en la derecha con Özil a la izquierda -el exmadridista pasó como un alma en pena por Maracaná- y Kroos por detrás.

Le faltan quizá algo de continuidad y de brega, pero el centrocampista del Bayern de Múnich sería un gran refuerzo para el Real Madrid. Puede jugar de mediocentro, en plan Xabi Alonso, y más adelante. Tiene pase en corto y en largo, es sobresaliente a balón parado y maneja las dos piernas.

De una falta lanzada precisamente por Kroos llegó el gol que desniveló pronto la balanza. Su balón de rosca fue magnífico y Hummels, que volvía tras su ausencia en octavos, le ganó a Varane, muy blandito.

Deschamps prefirió la rapidez y movilidad de Griezmann a la pegada de Giroud. Pensó, y no le faltaba razón pese a la derrota, que con la velocidad y versatilidad del realista, de Valbuena y de Benzema, penetraría más fácil entre las líneas enemigas.

Ciertamente, la defensa alemana es tosca y lenta. Höwedes es un jugador para el Schalke, pero no para una selección que pretende ser campeona. Se le vio agotado desde el arranque. Hacía mucho calor a primera hora de la tarde en Río de Janeiro y seguramente fue uno de los siete griposos.

Cabaye fue una merma para los galos. El centrocampista del París Saint Germain se incrustó muy cerca de los centrales y apenas participó en la elaboración y el juego de ataque. Tampoco Pogba y Matuidi se desplegaron con poderío. Los de Deschamps lo fiaban todo a pases largos a la espalda de la defensa. Era una muy buena idea pero Neuer está atentísimo y tenerle es como jugar con tres centrales y un portero. Alguna vez mide mal pero tiene habilidad para corregir.

Aunque en conjunto Alemania fue mejor en el primer período, Francia pudo empatar antes del descanso. La ocasión más clara la fabricó Griezmann por la derecha, donde Höwedes ni le siguió. Su centro lo remató bien Valbuena pero Neuer sacó una gran mano y a Benzema le faltó espíritu de killer.

Agua milagrosa

Los galos crecieron tras el descanso. Adelantaron líneas, presionaron más arriba y dominaron a una Alemania tiesa. Como si sus jugadores estuvieran deshidratados por el calor y por ese virus maldito. Cada vez que había un parón, los teutones pedían agua milagrosa y sus rivales querían seguir.

El problema es que Deschamps ha construido un equipo de contragolpe. Su dominio nítido no se tradujo en grandes ocasiones. Griezmann era, de largo, el mejor jugador francés. Le faltaba, ahora sí, la compañía de un delantero más del tipo Giraud. Y, como siempre ocurre cuando se pierde, se echaron de menos a los ausentes, y más si el recordado es Ribéry.

Löw comprendió que el partido estaba para apretar los dientes y salir a la contra. Por eso prefirió la velocidad de Schürle al poderío aéreo de Klose. Y luego, la frescura de Götze a la magia de Özil, que siguió poco participativo aunque se escapó en un contragolpe que no supo definir Schürrle. Hasta al final pujó Francia, pero Karim se estrelló contra Neuer. Alemania no es un rodillo pero el motor no se gripa.

 

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