La edad media de los vehículos malagueños supera los once años

La patronal advierte del envejecimiento del parque móvil. /SUR
La patronal advierte del envejecimiento del parque móvil. / SUR

Andalucía se mantiene por debajo de la media nacional, aunque la patronal advierte de que el envejecimiento irá «cada vez a más»

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

En plena guerra contra las emisiones de CO2 a la atmósfera, una de las grandes batallas se está perdiendo. La edad media de los vehículos en Málaga y Andalucía supera ya los once años, lo que supone un aumento de la 'vejez' del parque móvil. Así lo recogen los últimos datos que ha recabado la consultora MSI para la patronal de los concesionarios, Faconauto. En Andalucía, además, el 30%de los vehículos tiene más de 16 años.

La media regional queda por debajo de la nacional, que es de 12,3 años, pero «sigue mostrando la necesidad de rejuvenecer el parque para avanzar hacia una movilidad descarbonizada, para mejorar la seguridad vial y para evitar los episodios puntuales de contaminación que sufren las grandes ciudades», apuntan desde la patronal. De hecho, Faconauto pronostica que, lejos de rejuvenecer, el parque será cada vez más viejo en los próximos años a nivel regional y nacional, si no se articulan «medidas de choque que lo saneen». Según sus estimaciones, en 2025, el 43,4% de los coches en circulación tendrá dieciséis años o más (31,7% actual) y la edad media rozaría ya los 14 años.

«La renovación no se va a producir en los próximos años, tal y como indicaban previsiones anteriores, ya que el 'parón' del mercado de los últimos siete meses ha acentuado la tendencia de que los coches dados de baja son menos que los que se matriculan», añaden en el informe.

Faconauto advierte que sólo con un plan de renovación intensivo, ambicioso en su presupuesto y que se extendiera en los próximos cinco años se podría detener este envejecimiento, ya que se lograría que en 2025 el parque apenas creciera hasta los 28 millones de unidades, lo que daría como resultado una edad media del parque de 11,8 años.

Igualmente recuerdan que los mayores niveles de achatarramiento de coches coinciden con la vigencia de los planes estatales de renovación del parque, especialmente con los PIVE, que desde el 2012 encadenaron ocho ediciones, logrando retirar de la circulación un millón de coches con más de diez años.

Movilidad limpia

La vicepresidenta de Faconauto, Marta Blázquez, interpreta así la situación: «La antigüedad del parque es un problema nacional de primer orden y el principal foco de contaminación proveniente del automóvil, con enormes implicaciones sobre la seguridad vial y también sobre el medio ambiente». Blanco asegura que si lo que se persigue es una movilidad descarbonizada, «lo primero es retirar de la circulación los vehículos más antiguos».

«En esto, la responsabilidad social corporativa de los concesionarios juega un papel esencial, porque son los que conectan la oferta con la demanda y los que, con su experiencia, asesoran a los clientes en función de sus necesidades para proporcionarles una movilidad más sostenible. Este papel del concesionario ha de verse acompañado, en cualquier caso, con un plan nacional de renovación del parque con una duración mínima de cinco años y con suficiente dotación presupuestaria y que, lejos de prohibir, tenga en cuenta todas las tecnologías eficientes».

Por su parte, el director de comunicación de la patronal, Raúl Morales, asegura que el gran factor capaz de subsanar esta situación a nivel nacional es «el Estado». Aunque las autonomías tienen también capacidad para hacer planes de renovación, como País Vasco, que se encuentra actualmente en uno propio «que está dando importantes resultados».

Morales destaca el hecho de que las diferencias entre comunidades sean «mínimas», lo que implica que se trata de un problema generalizado. Mientras tanto, los ayuntamientos de las grandes ciudades tienden a penalizar los coches contaminantes, lo que «puede llevar a que algún usuario cambie de coche», pero el director recuerda:«Quien tiene un coche de diez o quince años no lo hace por gusto sino por necesidades puramente económicas».

Por eso cree que la mejor fórmula es la aportación económica con planes públicos de incentivo al vehículo nuevo. También propone un cambio en la fiscalidad del vehículo, que incite más al uso que a la posesión y «que penalice a los coches más contaminantes». Es, en su opinión, «la principal palanca de cambio» con la que se puede hacer frente a las previsiones de envejecimiento a las que hace frente el parque móvil nacional.