Los vaivenes urbanísticos marcaron el final

Los propietarios del terreno sobre el que se levantaban las instalaciones de la escuela y el antiguo hotel rescindieron el contrato que mantenían con el Gobierno central desde el año 1969 y solicitaron la reversión de manera inmediata de la propiedad.

En esta decisión jugó un papel fundamental el desarrollo del PGOU. En 2013 el Ayuntamiento y la propiedad alcanzaron un acuerdo destinado a mejorar las instalaciones, a la vez que se atendían los intereses de los dueños de los terrenos. En virtud de aquel acuerdo parte de la parcela, unos 5.000 metros cuadrados y el edificio de las aulas, pasaba a manos municipales.

La propiedad, por su parte, recuperaba el 40 por ciento del terreno -unos 4.000 metros cuadrados- el correspondiente a la zona que acogía el hotel ya abandonado. Aquel acuerdo estaba supeditado a una modificación urbanística del PGOU de 2010 que otorgaba a este suelo la calificación de equipamiento privado SIPS (Servicios de Interés Público y Social). Dicha modificación pretendía devolver a la parte que quedaba en manos de los privados la calificación de uso residencial que le otorgaba el plan de 1986. Aquel acuerdo no llegó a fructificar. La anulación del Plan de 2010 y la vuelta al PGOU de 1986 cambió por completo el escenario. El PGOU marcó el final de la escuela.