Uniformados en los taxis

La mayoría de los taxista ya luce el polito blanco con el escudo de la ciudad. /Charo Márquez
La mayoría de los taxista ya luce el polito blanco con el escudo de la ciudad. / Charo Márquez

El 80 por ciento de los conductores ya dispone de las prendas reglamentarias y se muestra satisfecho

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

La policía, los bomberos, los conductores de autobús, los jardineros y ahora también los taxistas llevan uniforme en Marbella. En febrero de este año la Junta de Gobierno Local aprobó el decreto que recogía las características de ese uniforme, consensuadas con el sector y que ya contemplaba la Ordenanza Municipal de los Servicios de Transporte Público de Viajeros y Viajeras en Automóviles de Turismo en el Municipio de Marbella, que entró en vigor en 2018.

La normativa recoge que el uniforme debe constar de camisa o polo de color blanco; pantalón o falda azul marino oscuro; chaleco, jersey o chaqueta azul oscuro; y calzado y complementos que deben ser igualmente azul oscuro o negros. La uniformidad debe portar el escudo de la ciudad serigrafiado con la palabra «Taxi» en su parte superior derecha y «Ayuntamiento Marbella» en su parte inferior derecha. «Todo ello en el color azul, debiendo estar situado dicho escudo en el lado superior izquierdo de la vestimenta de arriba. Su color será más oscuro sobre prenda clara, y más claro sobre prenda oscura», según recoge el decreto aprobado.

En la parada de Miguel Cano todos los conductores llevan hoy el uniforme, excepto uno de ellos al que le falta el escudo en la camisa blanca que viste. El resto ha optado por politos blancos que sí lucen el escudo, la mayoría bordado, no serigrafiado. Nadie desentona.

José Ruiz, vicepresidente de la asociación Taxisol , confirma que el 80 por ciento de la plantilla ya dispone de uniforme. Explica que los taxistas van recibiendo una notificación del Ayuntamiento en sus domicilios y desde la fecha que la reciben tienen un plazo de dos meses para disponer de la ropa reglamentaria.

Las prendas no se venden en exclusiva en ningún establecimiento. Cada cual las adquiere donde mejor le parece y también elige el lugar en el que serigrafiar o bordar el escudo, que suele costar unos 3,50 euros. Ruiz estima que la media de gasto en el uniforme es de unos 90 euros. «Todo depende de la calidad de las prendas pues algunos prefieren ropa de marca y eso lo encarece», señala al tiempo que reconoce que la mayoría ya vestía muy parecido al uniforme, con pantalones y zapatos oscuros.

Por otra parte considera que la uniformidad transmite una mejor imagen del sector y de la ciudad y facilita al cliente la identificación. Así comenta que se evita que en las recepciones de los hoteles, donde suele haber mucha gente, los huéspedes y recepcionistas claramente localizan al taxista, algo que antes no ocurría. O en la propia calle. Es habitual que en las paradas se hagan corrillos entre los conductores para charlar y los extranjeros no sabían si eran taxistas o un grupo de amigos conversando.

Sergio, que acaba de parar su taxi, cree el uniforme es un buena idea, «más cómodo y práctico y evita que algunos compañeros vengan mal vestidos al trabajo». El grupo que se ha formado para comentar el tema coincide en que en Marbella no suele haber problemas de taxistas con indumentarias descuidadas.

Faldas

Silvia también luce el uniforme, con pantalón, «porque la falda que he visto no me gustaba y además estoy más cómoda así», señala. Aunque ha seguido la norma, es de la opinión de que el uniforme no era necesario. «Habría bastado con sancionar al que viniese mal vestido. Porque aunque lleve uniforme, el que es desarreglado, lo seguirá siendo incluso con el uniforme», advierte.

Otro compañero resalta los beneficios de la indumentaria única: «no tengo que usar mi ropa, porque en este trabajo nos encontramos con personas de todo tipo, algunos te tosen, te escupen encima y no me gusta que lo hagan en mi ropa habitual».

Otro taxista señala que «Marbella tiene una marca y un prestigio y nosotros somos imagen de la ciudad y hay que ir mejorando».

En este sondeo sobre el uniforme nadie se ha quejado de los pantalones largos o del calor y no ha aparecido ningún taxista vestido con colores distintos a los establecidos. Por lo que parece que el plazo para que todos vistan igual antes del verano, está próximo a conseguirse.

De todas formas hay que tener en cuenta que la falta del uniforme, el uso inadecuado de la vestimenta o de accesorios no recogidos expresamente en la norma será tipificado como infracción grave conforme a lo establecido en el artículo 65 8º del Decreto 35/2012, de 12 de marzo, por el que se aprueba el Reglamento de Servicios del Transporte Público de Viajeros y Viajeras en Automóviles de Turismo, pudiendo ser sancionados con multa de 270 a 1.380 euros. Y el Ayuntamiento advirtió de que sería exigente en el cumplimiento.

«El uniforme permite que nos identifiquen mejor y damos una mejor imagen de la ciudad y del sector»