La Triple A advierte que cerrará en un mes y medio si no recibe fondos

Los podencos se encuentran entre las razas más abandonadas./Charo Márquez
Los podencos se encuentran entre las razas más abandonadas. / Charo Márquez

La Asociación de Amigos de los Animales Abandonados necesita 50.000 euros para poder seguir prestando su inestimable servicio

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

De refugio a perrera; de la protección, al sacrificio. Podría ser el dramático futuro de la Triple A si en breve no recibe una inyección económica que permita a esta asociación seguir atendiendo a los animales abandonados de la comarca.

Los números son objetivos y muestran la realidad de la crítica situación de la Triple A. La antigua mina, sede de la asociación, situada en la carretera de Ojén, tiene capacidad para 120 perros pero a día de hoy alberga a 358. La gatera estaba destinada inicialmente a 80 felinos y cuenta actualmente con 205 habitantes. En los seis primeros meses del año han llegado a la instalación 500 animales abandonados.

El gasto mensual de la asociación es de 35.000 euros. De ellos el 40 por ciento se destina al abono de las nóminas de los trabajadores, el resto son voluntarios que colaboran por amor a los animales. Cuentan con dos veterinarios permanentes con una nómina de 1.800 euros. Estos dos profesionales no dan abasto entre las esterilizaciones, desparasitaciones y las intervenciones que deben realizar. Al carecer de medios, la mayoría de los animales que llegan a las puertas de la protectora, que han sido víctimas de atropellos o presentan rotura de huesos, deben ser trasladados a clínicas veterinarias para su intervención.

Pilar Jiménez, una de las responsables de la Triple A, señala que estas clínicas, y muchos veterinarios de la zona, les hacen precios especiales. «Pero cualquier actuación tiene un coste mínimo de 300 euros», explica.

Las instalaciones tienen una antigüedad de 60 años.
Las instalaciones tienen una antigüedad de 60 años. / Charo Márquez
Donaciones

Cuenta bancaria para donaciones: ES20 0081 7460 6300 0101 0211. Concepto SOS

Cualquier imagen de los cientos de animales acogidos, sería suficiente para reclamar ayuda. Pero los fríos números siguen revelando la agónica supervivencia de la Triple A. La asociación tiene 460 socios que pagan cinco euros al mes. «Algunos aporta algo más», puntualiza resignado Jan Weima, secretario de la asociación, que sueña con alcanzar los 1.500 asociados para poder sobrevivir dignamente. Expone asombrado que en Marbella hay censados 30.000 perros, «un tercio de la población humana, que podría colaborar con nosotros».

El Ayuntamiento de Marbella aporta una subvención anual de 60.000 euros. «Con eso tenemos para vivir un mes y medio», acota Weima, que sin embargo resalta que todos los equipos de gobierno, desde que Jesús Gil les concedió el antiguo matadero como primera sede, han aportado su granito de arena. Así hace unos años el Ayuntamiento tripartito asfaltó el carril que da acceso a la instalación. El actual equipo de gobierno ha cedido un terreno anexo, que se ha vallado, y que se utiliza como zona de paseo y de desahogo para los perros.

Pero las instalaciones de la Triple A, después de 30 años de funcionamiento, carecen de agua potable, de saneamiento, de alcantarillado. El colectivo gasta mensualmente 1.500 euros en llenar con un camión cisterna el depósito del que se suministran. Las escasas tuberías existentes se atoran constantemente por los pelos de los perros, pues fueron concebidas como un simple desagüe. La fosa séptica se llena y rebosa a menudo. Las verjas están oxidadas y no se ha llevado a cabo reforma alguna desde hace 60 años.

Jan Weima no quiere ser alarmista pero insiste en que si no consiguen dinero en este próximo mes, tendrán que echar el cierre. «No significa que vayamos a sacrificar a los animales que tenemos aquí. Porque somos una protectora y en la Triple A no sacrificamos a ningún animal, a no ser que sea estrictamente necesario y por recomendación veterinaria. No somos una perrera. Pero ya no podremos coger más», lamenta. El problema es que mucha gente deja en la puerta cajas con cachorros o animales atados y estos 'locos de la colina', como ellos mismos se denominan, los recogen y atienden, por que no conciben que una sociedad se desprenda alegremente de sus miembros.

Podencos y perros peligrosos, entre los más abandonados

os habitantes de la Triple A aumentan día a día. A lo largo de 2018 acogió a un total de 1.640 animales de los que 980 consiguieron ser adoptados. La mayoría de ellos encontraron una familia en países como Alemania, Finlandia, Suecia, Suiza, Bélgica y Holanda. Para trasladar a los animales a estos países la asociación pide la colaboración de los 'padrinos de vuelo'. Tratan de localizar a turistas o personas que llegan a nuestra ciudad y que voluntariamente acepten llevar en el avión de vuelta a estos animales como si fueran sus mascotas. En su destino les esperan los adoptantes. Para los que adoptan directamente en la Triple A se les pide 170 euros que incluye las vacunas y la desparasitación del animal.

Curiosamente la mayoría de los adoptantes y de los voluntarios son extranjeros. «Es cuestión de cultura», señala Pilar Jiménez, que asegura que en nuestro país sigue imperando la idea de que los animales sirven para algo «y cuando dejan de servir se les pega un tiro, se les cuelga o se les abandona».

Hoy en las jaulas hay 55 podencos cuyos dueños cazadores se deshicieron de ellos. También aumentan los PPP, Perros Potencialmente Peligrosos, muchos de ellos requisados por la justicia. En total 20.

Todo aquel que encuentra un perro o gato por las calles de Marbella acude a la Triple A, al igual que la Policía Local o Sanidad. Cuando alguien pierde su mascota, el primer lugar que visita es esta protectora que ofrece sus servicios desde 1992. Si lo encuentra allí se le pide un donativo.

Los responsables de la asociación, que han puesto en marcha una campaña para recaudar dinero para poder seguir trabajando, también reclaman la ayuda de voluntarios, para limpiar o para pasear a los perros. Los canes sólo salen los sábados al terreno anexo cedido por el Ayuntamiento, en turnos. También se puede colaborar haciendo donaciones monetarias o productos de limpieza, mantas, toallas o sábanas. Cualquier ayuda para mejorar esta vida de perros.