Salvan in extremis a dos niñas que se ahogaban en dos piscinas de hoteles

Piscina del complejo Pierre & Vacances de Estepona /SUR
Piscina del complejo Pierre & Vacances de Estepona / SUR

Una pequeña de cinco años en Estepona y otra de dos en un hotel de Torremolinos cayeron a la piscina y tuvieron que recibir asistencia

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZEstepona

La rápida intervención de los servicios de socorrismo en un caso, y el conocimiento de las técnicas de reanimación cardiopulmonar de algunos clientes, en otro, han sido las claves para que la pasada semana no murieran dos niñas de corta en edad en sendas piscinas de establecimientos vacacionales de Málaga.

El primero de los incidentes, y más dramático, se produjo el jueves de la semana pasada en el complejo Pierre & Vacances de Estepona. Una pequeña francesa de unos cinco años de edad cayó a la piscina sin que sus padres, una joven pareja con otro hijo pequeño, se percatara. Pasados unos instantes, alguien que se bañaba la localizó y la puso inconsciente sobre el borde la piscina. Fue cuando Miguel Ángel Gil, de 57 años de edad y natural de Zamora, vio un remolino de personas.

«Había al menos 40 personas mirando a la pequeña y nadie hacía nada», lamenta. Entonces abrió la boca a la niña, comprobó que no tenía las vías respiratorias obstruidas y comenzó a aplicarle aire mientras otro cliente le hacía el masaje cardiaco. El socorrista del complejo avisó, por su parte, al 112 para que enviaran una ambulancia.

«La niña estaba muerta, pero tras unos minutos convulsionó, vomitó el agua que había tragado y recuperó la consciencia», relata Gil que se muestra satisfecho de haber salvado una vida en sus vacaciones, que ya han terminado. Gracias a que fue socorrista y a que como vigilante de seguridad recibe cada año cursos de RCP (reanimación cardiopulmonar), pudo actuar. «Siempre hay que intentarlo, porque puedes salvar una vida», insiste.

Cuando llegaron los servicios sanitarios pudieron atender a la niña y la trasladaron al Hospital donde se recuperó satisfactoriamente tras varios días ingresada.

Miguel Ángel Gil quiere llamar la atención sobre la necesidad de que los cursos de reanimación cardiopulmonar se impartan de forma obligatoria al personal de los centros públicos y al alumnado de los institutos. «Yo hice lo que pude y gracias al socorrista y a otro hombre que le hizo el masaje pudimos recuperar a la pequeña. Lo que no hay que hacer es quedarse mirando sin intentarlo», recalca.

Torremolinos

Un caso similar se registró el pasado domingo en la piscina del hotel Amaragua de Torremolinos. Una niña de dos años, de nacionalidad española, se lanzó al agua mientras sus padres hablaban. Aunque en esos momentos la piscina estaba llena de pequeños, el socorrista del hotel percibió que algo iba mal y se tiró a rescatar a la pequeña.

De inmediato el socorrista consiguió que expulsara el agua que había tragado y no necesitó reanimación pues en ningún momento perdió el sentido. Para confirmar que la niña no había sufrido daño se la trasladó al Hospital Materno Infantil de Málaga donde se le practicaron algunas pruebas y recibió el alta médica. Dos intervenciones que fueron vitales.