Restos con mucha historia

El cementerio de La Lobilla se construyó a las afueras del pueblo por cuestiones de higiene en 1830 tras clausurar el cementerio que se encontraba anexo a la Parroquia de Santa María de los Remedios. Se trata de uno de los escasos espacios históricos del siglo XIX del municipio, ejemplo de la mejor arquitectura tradicional, en contraste con los cementerios más monumentales localizados en las capitales. Destacan en el cementerio el panteón dedicado a las víctimas de un episodio de la Guerra Civil llamado 'Terror Rojo de Casares', ocurrido en 1936. También hay una placa en recuerdo a las numerosas víctimas de la Guerra Civil en 1937 que se hallan en una fosa común, y se construyó un panteón para Salvador Manzanares y sus 17 heroicos compañeros liberales, que el 8 de marzo de 1831 perdieron la vida.