La Policía Local renueva los equipos para la detección del consumo de estupefacientes

Control policial en una calle del centro. /Josele-Lanza
Control policial en una calle del centro. / Josele-Lanza

La Jefatura de Marbella adquirirá 600 análisis de drogas y 400 chequeos de confirmación en laboratorios para los próximos cuatro años

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

La Policía Local de Marbella renovará este año su arsenal de pruebas para la detección del consumo de drogas a través de la saliva. Los agentes realizan controles periódicos tendentes a detectar la presencia de sustancias estupefacientes en los conductores de vehículos y ciclomotores en las vías del término municipal, por lo que precisan contar con los equipos adecuados que se renuevan cada cierto tiempo. La última reposición tuvo lugar hace cuatro años.

Consciente de esta necesidad, el Ayuntamiento de la ciudad ha sacado a concurso un contrato para la adquisición de 600 análisis indiciarios de drogas a través de la saliva, por tanto de un solo uso, y otros 400 de confirmación en laboratorios especializados, con el objetivo de que la policía municipal cubra la realización de los test pertinentes y posterior confirmación a través de un laboratorio externo durante los próximos 4 años. La inversión prevista es de 63.646 euros.

En la actualidad, el conductor cazado en un positivo de drogas, es decir con presencia de sustancias en el organismo, independientemente de la cantidad consumida, es castigado con una multa de 1.000 euros y la retirada de 6 puntos. Pero si el agente observa signos externos de ese consumo lo indicará en el acta para iniciar la denuncia por la comisión de un delito contra la seguridad vial al conducir bajo la influencia de las drogas, lo que puede acarrear penas de prisión de tres a seis meses y, en cualquier caso, la retirada del carné hasta por 4 años.

En 2017, la Policía Local detectó 25 positivos en drogas en controles aleatorios realizados en el término municipal. Controles que, tal y como explica a SUR el jefe de la Policía Local, Javier Martín, «no tienen un fin recaudatorio sino de «educación y prevención» en materia de seguridad vial.

¿Pocos positivos para un término municipal de 150.000 habitantes empadronados y un flujo constante de visitantes? Sí. El jefe de la Policía Local explica que los controles aleatorios para la detección de sustancias -alcohol o drogas-, no suelen realizarse de forma anidada, sino que primero los agentes efectúan el test de alcohol y, a posteriori, el control de drogas a aquellos conductores que presenten síntomas evidentes de conducir bajo los efectos de algún tipo de sustancia y que, sin embargo, hayan dado negativo en una prueba anterior de alcoholemia.

«El test de droga se realiza cuando se trata de un control específico o cuando la persona presenta síntomas y no da positivo en el test de alcohol», abunda Martín quien explica que este protocolo responde a una cuestión meramente jurídica: el test de drogas, cuya realización acarrea un alto coste económico, no elevaría la sanción al conductor que ya ha dado positivo por alcoholemia.

El protocolo que aplica la Policía Local para la detección de consumos de droga sigue un procedimiento consistente en la toma de muestras de saliva que en caso de ser positivas, son remitidas a un laboratorio homologado, en la actualidad ubicado en Valencia, para su contra-análisis, garantizando en todo momento la cadena de custodia.

Estas muestran constituyen la prueba evidencial del correspondiente expediente sancionador por vía penal o administrativa y cuyo análisis debe hacer un laboratorio mediante precisos sistemas cromatográficos que confirmarían definitivamente la presencia de sustancias ilegales en el conductor.

El servicio de laboratorio externo detecta cinco tipos de drogas: hachís, cocaína, heroína, anfetaminas y benzodiacepinas. La experiencia policial dice que son las dos primeras sustancias las de consumo más frecuente.

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