Plantando conciencia medioambiental en Marbella

Casi un centenar de alumnos participa en una jornada medioambiental en Arboretum organizada por Hidralia y Diario SUR

Casi medio centenar de alumnos de 5º de Primaria del /Charo Márquez
Casi medio centenar de alumnos de 5º de Primaria del / Charo Márquez
Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZMarbella

Los girasoles dan la bienvenida a los niños en Arboretum. «De ahí salen las pipas» informa entusiasmada una niña a su compañera con cara de sorpresa, que creía que venían del quiosco. Casi medio centenar de alumnos de 5º de Primaria del a han acudido a los huertos urbanos de Arboretum, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, para participar en una jornada en contacto con la naturaleza organizada por .

La mayoría de estos niños nunca ha estado en un huerto y no conoce las plantas de las que proceden los alimentos que toman a diario. Fulgencio Díaz, gerente de concesiones de Hidralia, les avanza que van a poder ver y tocar las plantas de las que salen lo que comen «porque en contra de lo que muchos pensáis, no salen del supermercado», bromea.

Díaz les advierte también de que en el año 2050 la naturaleza ya no será capaz de darnos todo lo que los humanos necesitamos y que será necesario fabricar elementos básicos como el agua. «Es un momento crítico para nuestro planeta y como responsables del abastecimiento y saneamiento, es vital que todos trabajemos con los más pequeños en la misma dirección, en el respeto del medioambiente», explica el objetivo de la actividad.

Uno de los responsables de Arboretum, un oasis entre el urbanismo marbellí con 82 huertos y toda una colección de árboles, hace un experimento con los niños. Les muestra dos modelos de teléfono móvil y ellos rápidamente distinguen las dos marcas que representan. Ahora les muestra dos hojas de dos árboles y pregunta si conocen a qué especies pertenecen. «De un limonero», señala un pequeño, «de una lechuga» apunta otro. Las respuestas dan una idea de lo que interesa a los más jóvenes.

Nendo dango

Uno de los talleres más divertidos es el de «nendo dango», un método de siembra japonesa, desarrollado por Masanobu Fukuoka, padre de la agricultura natural, que mejora la efectividad del sembrado. Primero los niños hacen arcilla. «Parece Cola Cao», dice Carlos mientras muestra sus manos manchadas. Pero pasados unos minutos, el líquido pasa a sólido y se convierte en una especie de albóndiga de semillas. La arcilla se mezcla con semillas y se deja secar. Antes de marcharse, la tirarán al campo para que germine. Al estar las semillas envueltas en barro, evitan a los depredadores. Cuando lleguen las lluvias el agua diluirá la arcilla y las semillas florecerán. ¿Qué saldrá entonces?, se preguntan los alfareros de semillas. «Yo creo que saldrá un girasol»; «pues yo digo que va a ser una planta mutante, porque hemos mezclado varias semillas y saldrá un ejemplar y en sus ramas distintas flores o especies», pronostica el imaginativo Raúl.

Charo Márquez

Otro grupo aprende cómo se realiza el compostaje. «Es asqueroso», se queja Alba, que atiende las explicaciones del monitor. La versión de Pepe sobre lo que le han explicado es la siguiente: «en una especie de bañera se tiran restos de comida y unos gusanos rojos se la comen y la cagan; y se la vuelven a comer hasta siete veces hasta que queda una especie de arena que se llama mantillo que sirve como fertilizante. Pero en resumen: que se comen su caca».

Los distintos grupos recorren los huertos para identificar las plantas. Francisco es el alumno aventajado. Su abuelo tiene un campo y él suele pasar allí los fines de semana. Ha reconocido perfectamente las hojas del cebollino y del pimiento. «En el campo de mi abuelo cojo sandias, melones, aceitunas, pimientos», relata a sus compañeros. Otros no tienen tanta suerte pero tratan de llevar la naturaleza a la ciudad. Es el caso de Javi que asegura que en la azotea de su edificio tiene plantados en macetas algunos girasoles. La sorpresa llega al descubrir frambuesas en una mata. ¡Y además se pueden comer!. «Estos frutos rojos son muy buenos para prevenir el cáncer», señala el monitor. «¿Que si me lo como me da cáncer? pregunta asustado un niño. »Que te cura del cáncer, que no te enteras«, le aclara su compañera.

Tras la actividad en Arboretum los alumnos se trasladaron al parque Amazonia Aventura, donde disfrutaron de la naturaleza, desde otro punto de vista.