El nacimiento de Nuria precipitó la apertura del centro

Belén Ortiz, su marido, un primo y la niña, tras el parto. :: j-l/
Belén Ortiz, su marido, un primo y la niña, tras el parto. :: j-l

Belén Ortega se puso de parto la noche antes a la inauguración. Se dirigía a Málaga cuando vio luz en el hospital, todavía cerrado, y se acercó. Dos horas después nació la niña. Eran las únicas pacientes

M. PÉREZ MARBELLA.

«Iba asustada, pero casi tanto como se pusieron los trabajadores del hospital cuando me vieron aparecer». Belén Ortiz recuerda 25 años después la experiencia del nacimiento de su primera hija, Nuria, que obligó a adelantar la apertura del Hospital Costa del Sol. Alrededor de las 4.30 horas de la madrugada del 29 de diciembre de 1993 notó que rompía aguas. Avisó a su marido Fernando y volaron en coche dirección Málaga para dar a luz. Al pasar por la entonces N-340 vieron que el edificio recién construido para albergar el nuevo hospital de la Costa tenía luces encendidas. «Vamos a parar. A ver qué nos dicen», dijo la parturienta a su marido. Llegaron a urgencias y el equipo de profesionales afanados todavía a esa hora en tener todo preparado para el gran día de apertura de puertas (que estaba prevista para las 11.00 horas) se sorprendían por la inesperada visita. «Yo era primeriza y estaba asustada. Me dijeron que me iban a subir y me iban a mirar cómo estaba y después me mandaban a Málaga». Ese desplazamiento no llegó y cuando el doctor Nogales vio el panorama dispuso todo para el parto, que fue natural. «Hubo hasta que desembalar material. Imagínate, estaba todo nuevo, sin estrenar», cuenta a SUR Belén Ortiz. A las seis de la madrugada llegaba al mundo Nuria Rey, convertida en madrina del nuevo centro sanitario.

El parto revolucionó al personal que se volcó en la atención a madre e hija. «Ahora lo pienso y me da hasta miedo. Virgen Santa, con todo aquello cerrado que estaba», explica esta vecina de Marbella que contaba con 20 años cuando todo aquello pasó. Desde entonces lleva con orgullo tener el historial número 1 del hospital. Su hija, a punto de cumplir los 25, tiene el 2. La 'niña' acaba de empezar a trabajar como administrativa en un despacho de abogados en Marbella. Mientras estudiaba el primer módulo de Administración y Finanzas hizo sus prácticas en el hospital donde nació. «Me cuidaban mucho. Incluso me llegué a encontrar a médicos y enfermeras que se acuerdan de aquello», explica la joven. Su madre se apresura a recordar que sus dos primeros cumpleaños tuvieron su correspondiente fiesta junto a los profesionales sanitarios del Costa del Sol.

Guardan como oro en paño los recortes de prensa del día del alumbramiento. «Ahora estamos mucho más guapas las dos», bromea Belén Ortiz. También conservan debidamente plastificada la carta que desde el Gobierno andaluz les enviaron como felicitación. Ortiz rememora además cómo su suegra, vecina entonces de Yunquera, se enteró del nacimiento a través de la televisión. «Entonces no estábamos enganchados todos al móvil como ahora y la mujer se puso a gritar cuando comprobó que la niña de la que todos los medios de comunicación hablaban esa mañana era su nieta».

«Fue todo muy bonito. Se recuerda con nostalgia. Nos sentimos parte del Hospital Costa del Sol. Ya sólo falta que la niña entre a trabajar allí», recalca Belén. Madre no hay más que una.

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