Música más allá de la Semana Santa

Ensayos de la actual banda en la casa hermandad./Charo Márquez
Ensayos de la actual banda en la casa hermandad. / Charo Márquez

Con sus actuales 40 músicos de edades comprendidas entre los 10 y los 70 años, trabajan por convertirse en una banda sinfónica La Banda del Cristo de la Vera Cruz cumple 25 años buscando nuevos repertorios

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

estepona. Comenzó como una agrupación musical con el único objetivo de acompañar al Cristo de la Vera Cruz en sus salidas procesionales. Pero con el paso del tiempo esta banda ha ido creciendo, hasta hacerse mayor y cumplir los 25 años, y no quiere limitar sus actuaciones a la Semana Santa. El director fundador Aurelio Gurrea contó inicialmente con 32 músicos. Comenzó con más ilusión que medios. Para arrancar se dispuso de 700.000 pesetas que aportó el Ayuntamiento. A duras penas, y a base de pagos a plazos, se iban comprando los instrumentos en la Casa de la Música de la calle Carretería de Málaga.

Actualmente 40 músicos de edades comprendidas entre los 10 y los 70 años constituyen la banda. Manuel Márquez es, sin lugar a dudas, el abuelo de la banda. No por su edad, porque tiene 39 años, sino porque es el único integrante que ha permanecido en el grupo a lo largo de estos 25 años. También ostenta el cargo de presidente. Comenzó tocando el trombón, ahora lo hace con el bombardino. Los integrantes se han ido marchando por diversas circunstancias. Una de ellas puede ser porque «Estepona tiene más bandas que músicos», dos bandas, dos agrupaciones musicales, incluso tuvo dos bandas de cornetas, entre las que se reparten los músicos del municipio, comenta el veterano de la banda.

Los adolescentes con los que inicialmente se constituyó se marcharon a estudiar o migraron a otros grupos. «Podemos presumir de ser la banda escuela en la que se han formado los pilares de otras agrupaciones», comenta Márquez. Y eso es lo que tratan de lograr los responsables de la banda: que los niños y jóvenes que se formen en la escuela no se marchen y permanezcan en ella. La escuela forma a alumnos desde los cinco años. Estos 25 niños abonan una cuota simbólica de cinco euros. Comienzan aprendiendo el lenguaje musical y pasan a la banda cuando se forman con el profesor de instrumento.

Juan Carlos Ocaña lleva dos años como director y como precursor de la escuela y se ha marcado como objetivo crear una orquesta escuela que se nutra de los más pequeños antes de que den el salto a la banda.

La Banda Municipal de Estepona (BME) también ha funcionado en estos años como un conservatorio de música en el municipio, pues en su seno se han formado numerosos músicos. Además con la profesionalización de la misma, algunos de sus integrantes han tenido que abandonarla, por incompatibilidad laboral. Desde la Veracruz hacen un llamamiento a todos aquellos músicos que se han visto obligados a dejar la BME para que se integren, ya que sigue siendo amateur.

La banda cuenta con un presupuesto anual de unos 10.000 euros con los que se financia el sueldo del director, a los profesores, la reparación de los instrumentos, los uniformes y alguna actividad para los integrantes. A lo largo de su historia y hasta el día de hoy los músicos no han cobrado. Todos sus integrantes lo hacen de forma desinteresada, por su amor a la música. Gracias a un acuerdo con el Ayuntamiento, desde hace un par de años disponen de un calendario de actuaciones en el extrarradio con las que perciben alguna cantidad. En estos momentos la banda la conforman instrumentos de percusión, viento-madera y viento-metal. Pero Ocaña confía en dar un paso más y convertirla en sinfónica integrando chelos y contrabajos.

Como reconoce el director, los instrumentos están muy deteriorados y precisan una renovación. Ahora harán una inversión de 20.000 euros en la adquisición de instrumentos.

Desde la llegada de Ocaña a la dirección, la banda se ha marcado como meta no limitarse a tocar en Semana Santa. «Tienen que tocar todo tipo de música y quiero que la banda esté presente en todas las actividades y eventos de la ciudad. Estas actuaciones nos dan la vida porque nos permiten obtener fondos», señala el director.

Después de estar incluso al borde de la desaparición (en 2002) por tener sólo 15 componentes y porque la Cofradía decía que suponía mucho gasto, la Banda del Cristo de la Veracruz vive un buen momento. «Estamos creciendo. Si la escuela sigue funcionado y se asientan los músicos, veo un futuro halagüeño. Es como un diamante en bruto y tiene mucho potencial», destaca Manuel Márquez. Así que tras cumplir sus bodas de plata, se encamina a por las de oro.