El monolito de la vergüenza resiste

Monolito en la Plaza Alemania. /Josele-Lanza
Monolito en la Plaza Alemania. / Josele-Lanza

Más de seis meses después de que Ojén cambiara el nombre de una plaza que rinde homenaje a Juan Hoffmann, el monumento que lo recuerda sigue en el lugar

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

Contaba con cobertura diplomática en España, pero informes de inteligencia elaborados por los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial desvelaron su condición de agente de la Gestapo y de las SS. Actuó como intérprete, primero durante la intervención de la Legión Cóndor -la unidad que Hitler envió para apoyar a Franco en la Guera Civil- y posteriormente de la División Azul, con la que el dictador español devolvió el favor a su homólogo alemán durante la fallida invasión nazi a la Unión Soviética. Figuró con el número 37 en la lista de 104 alemanes requeridos en la posguerra y tuvo un papel destacado en el mantenimiento del control ideológico sobre la colonia alemana en España de aquella guerra. Su buenas relaciones con el régimen franquista lo salvaron de ser enviado a su país para rendir cuentas ante los tribunales de los vencedores.

Hasta que el trabajo del historiador hispano-alemán Carlos Collado Seidel sacara a la luz su pasado, la figura de Juan Hoffmann era conocida en la Costa del Sol por motivos muy distintos. Se sabía que acabada la contienda siguió en España, donde con el tiempo sería nombrado cónsul alemán en Málaga y donde también fundaría el Colegio Alemán, que sería bautizado con su nombre. Esta prestigiosa institución educativa, de carácter privado y propiedad en su mayor parte de los herederos de Hoffmann aunque con control en el plano académico de las autoridades educativas alemanas, se erige en el término municipal de Ojén, que hace años decidió denominar con ese nombre a una pequeña plaza situada frente al colegio.

El año pasado y a raíz de las revelaciones históricas de Collado Seidel, el colegio eliminó de su denominación el nombre Juan Hoffmann, que se mantuvo en la plaza hasta que, tras conocerse esa circunstancia, el Ayuntamiento de Ojén aprobó por unanimidad modificar el nombre de la plaza, que pasó a llamarse Plaza Alemania.

La decisión de cambiar el nombre de la plaza se adoptó tras conocerse el pasado nazi de Hoffmann

Junta de Gobierno

La decisión fue adoptada por la Junta de Gobierno del Ayuntamiento el 29 de octubre del año pasado.

Sin embargo, la decisión política y el trámite administrativo han sido más rápidos que la concreción material de las mismas. El monolito con la denominación del espacio como 'Plaza Juan Hoffmann' aún permanece en el lugar. El cambio de nombre, hasta ahora, no ha pasado del plano burocrático.

El Ayuntamiento de Ojén, una vez tomada la decisión de modificar el nombre, se puso en contacto con la familia para ofrecerle quedarse con el monumento. Esta posibilidad fue rechazada debido a que se trata de un simple bloque de hormigón con el nombre grabado que no incluye un busto ni otra representación del excónsul.

El alcalde de Ojén, José Antonio Gómez, ha asegurado a este periódico que la orden para que el monolito sea retirado ha sido impartida y que si no se ejecutado hasta ahora ha sido por algún tipo de dificultad material.

La estructura, de momento, permanece en su sitio.

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