Marpoética creando realidades

Marpoética creando realidades
Josele-Lanza -

FRANCISCO MOYANO

LOS versos han circulado por el aire de las noches veraniegas de Marbella. Desde el histórico recinto del Hospital Real de la Misericordia hasta la cercanía del mar en el Parque de la Constitución. En 2015 la primera edición del festival de poesía Marpoética supuso un auténtico acontecimiento cultural, con repercusión mucho más allá de nuestras fronteras locales y el apoyo decidido de Caballero Bonald, García Baena y Gamoneda. No podía pedirse más. Detrás de aquella realidad se encontraban la Delegada de Cultura Carmen Díaz y el poeta y periodista Antonio Lucas. Sin duda con la imprescindible colaboración de los técnicos de la Delegación de Cultura. Marpoética surgió con la vocación de permanencia, huyendo de lo circunstancial y anecdótico. La necesidad de situar a Marbella en el mapa de la Cultura pide la continuidad y la coherencia de una política cultural sobre la que seguramente sería conveniente un pacto entre fuerzas políticas locales para que los cambios de gobierno no supongan borrón y cuenta nueva en materia cultural. Dos años de ausencia de Marpoética, sin embargo, no ha supuesto que hubiese caído en el olvido, de manera que el festival de 2018 ha supuesto un rotundo éxito en calidad de las disertaciones y lecturas de los cuarenta poetas que han dejado escuchar sus voces; las más autorizadas de la poesía española de la actualidad. Pero la rotunda asistencia de público, masiva para un género que nunca ha sido de mayorías, concede la auténtica carta de naturaleza al festival. Joaquín Pérez Azaústre, Antonio Lucas, Olvido García Valdés, Miriam Reyes, Carlos Marzal, Luis Alberto de Cuenca, Luis García Montero, Andrés Neuman, Benítez Reyes, Sánchez Rosillo y otros muchos han constatado que en Marbella son buenos tiempos para la lírica. A lo largo de estos días he tenido la oportunidad de entrevistar en radio a un buen número de estos autores y todos han coincidido en la calidad del festival, su excepcionalidad y el cambio que para ellos ha supuesto la imagen que tenían formada sobre la ciudad, siempre asociada al mundo de la frivolidad y del glamour; aseguran que, con acontecimientos como Marpoética, Marbella se sitúa en el mapa español de la Cultura. Todos debemos felicitarnos pero es de justicia concederles algún laurel especial a Carmen Díaz y Antonio Lucas como directores del festival. Congratula que los periódicos de tirada nacional, las cadenas de radio, las televisiones, hayan reflejado una realidad de Marbella generalmente obviada. Ya se sabe que la marca de la ciudad resulta muy mediática y en los titulares de las noticias se destaca, ya sea cuando la policía detiene algún capo de organización delictiva internacional o se registra una vivienda en determinada operación contra el narcotráfico. Puede ser cambio de tendencia el hecho de que esta vez los titulares destaquen que un numeroso grupo de poetas (hombres y mujeres) han hecho oír y escuchar sus voces, a resguardo de la ola de calor en las suaves noches de Marbella; cosas del microclima tan marbellí. Marpoética ha creado una realidad cultural que debe ser mantenida; creando realidades, que son palabras aparecidas en el cartel anunciador como particular homenaje al diseñador David Delfín, parte de uno de sus pensamientos expresados literariamente. El futuro de Marpoética dependerá de la voluntad política de continuidad. Cabe esperar que se produzca el acuerdo, aunque sea tácito, para que aquello que funcione se mantenga independientemente de quien se encuentre en el gobierno municipal. Desde finales de la Dictadura y llegada de la democracia, han sido unos cuantos los acontecimientos culturales que hoy podrían ser referencias pero que la falta de miras o de voluntad abortó en su momento; puede que en ocasiones las dificultades económicas. Cabe ser recordado el Premio de Novela Ciudad de Marbella, el Premio de Poesía Rey Juan Carlos, la Bienal de Arte, Certamen de Cine Amateur, el Festival de Ópera o el Festival Internacional de Jazz. Los ámbitos culturales del verano se centran en el Hospital Real de la Misericordia, el Paseo de la Alameda con la Feria del Libro y la Sociedad Recreativa y Cultural Casino de Marbella. Pero también este verano tiene especial protagonismo el Museo del Grabado con la exposición exclusiva del artista Jaume Plensa «La música gráfica». Sin duda que necesitamos más infraestructuras culturales pero, afortunadamente, aquella vieja apreciación de don Fernando Alcalá de que Marbella culturalmente era un erial, forma parte del pasado. El futuro dependerá de la escala de prioridades que adoptemos, especialmente desde la administración local.

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