Llenar de vida el cementerio de Estepona

Los Amigos del Cementerio La Lobilla recorrieron el camposanto. /Charo Márquez
Los Amigos del Cementerio La Lobilla recorrieron el camposanto. / Charo Márquez

Los Amigos del Cementerio de La Lobilla proponen su recuperación como columbario y como lugar de interés turístico

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Es un cementerio pero cada vez hay menos muerte y vida en él. Los nichos se están abandonando ante el elevado precio de la tarifa de renovación que ha pasado de los 20 euros anuales a los 200. Cada vez hay más nichos tapiados y el camposanto va perdiendo su esencia como lugar de culto y de visita y parece abocado a la desaparición. Ante esta situación, la Asociación de Amigos del Cementerio de La Lobilla ha iniciado un movimiento que pretende recuperar este recinto como lugar de muerte y de vida. La decadencia del camposanto coincide con la imposibilidad, desde principios de este siglo, de realizar nuevos enterramientos en el mismo. A ello se suma su ubicación privilegiada, que lo convierte en objeto de especulación urbanística.

Desmantelamiento

La asociación advierte del peligro de desaparición o desmantelamiento del cementerio y para ello ha iniciado una recogida de firmas a través de la plataforma 'Change.org', además ha celebrado las I Jornadas de Encuentro de Amigos del Cementerio La Lobilla.

Juan Ordóñez tiene enterrados en la Lobilla a sus padres. Asegura que la subida de las tarifas responde a «una estrategia estudiada para desmantelar el cementerio» y lamenta la «escasa sensibilidad» del Ayuntamiento ante el estado de dejadez de la instalación.

Andrés Cintrano, exaparejador municipal, recuerda en este encuentro que fue en 1978 cuando se pavimentó el cementerio, tal y como hoy se conserva «y desde entonces no se ha hecho nada», comenta .

Como solución para su protección y reactivación la asociación propone su uso como cementerio columbario, para el depósito de las cenizas de personas fallecidas con derecho sobre dichos espacios, panteones o nichos, al igual que se hizo en el cementerio de San Miguel de Málaga.

Mar Loren, arquitecta y usuaria del cementerio, explica que «ante al privación del derecho de uso sobre nuestra propiedad, nos corresponde una indemnización, pero en lugar de ser monetaria, solicitamos usar este espacio, que es de nuestra propiedad, como columbario».

La arquitecta señala en este encuentro que el camposanto de La Lobilla cuenta además con un gran valor arquitectónico y urbano, histórico y etnológico, tipológico y paisajístico. Constituye un ejemplo de cementerio tradicional mediterráneo.

Siguiendo la tendencia a nivel internacional de incorporar los cementerios al turismo cultural, la asociación plantea también «la integración de este tipo de patrimonio en la mirada de los turistas y la incorporación del cementerio como espacio bello que nos ayuda a entender la ciudad, depositario de un importante valor social y etnológico».

Jacques Maes es esteponero de adopción. Muestra su sorpresa ante el hecho de que desde el Ayuntamiento no se potencie el uso turístico del camposanto. «Los cementerios son uno de los primeros lugares que visitamos los extranjeros cuando viajamos a otros países», advierte.

Otra medida que plantea el colectivo es tan fácil como mantener la tradición del Día de Todos los Santos, el 31 de octubre, y recuperar el horario nocturno esa noche. Mar Loren comenta que esa noche el cementerio se convertía en lugar de encuentro y los vecinos llevaban sus sillas para pasar la noche conversando y contado anécdotas». En definitiva, devolver la vida al cementerio.

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