Otro juicio por un atropello mortal

Los británicos Westley Capper e Ian Porter protagonizaron, año y medio después de la desaparición de Agnese Klavina, otro episodio de la crónica negra en Marbella. El 9 de mayo de 2016, un Bentley de 500 caballos conducido por Capper, en el que Porter viajaba como copiloto, arrolló a Fátima Dorado Para, una cocinera boliviana de 40 años que acababa de salir de trabajar y cruzaba por un paso de peatones. Volvía a casa con su marido y su hija pequeña, que entonces tenía 12 meses. La mujer llegó agonizando al Hospital Costa del Sol, donde murió. En lugar de detenerse, Capper se dio a la fuga. La policía lo arrestó poco después en un centro comercial de Estepona. Hace justo un año, la Fiscalía formuló escrito de acusación contra él por el atropello mortal, solicitando una condena a dos años y medio de cárcel al considerar que conducía bajo los efectos del alcohol y la cocaína, y a 75 km/h en un tramo limitado a 40. Le aplicó la circunstancia atenuante de reparación del daño, ya que ingresó en la cuenta judicial más de 300.000 euros para indemnizaciones.

 

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