«Las grandes marcas aportan lo que falta en la Costa, gestión profesional del marketing»

Ricardo Arranz, en el Club de Mar de Villa Padierna./Josele -
Ricardo Arranz, en el Club de Mar de Villa Padierna. / Josele -

El presidente de Villa Padierna explica por qué ha decidido encarar sus nuevos proyectos bajo el amparo de grupos hoteleros internacionales

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

Hace dos meses, el hotel Villa Padierna, uno de los hoteles Gran Lujo de la Costa del Sol y perteneciente al grupo de ese nombre, comenzó a operar bajo la marca Anantara. Asimismo, el nuevo proyecto turístico inmobiliario que tiene en marcha Villa Padierna nace bajo el amparo de Four Seasons, una de las marcas punteras en el turismo internacional de lujo. En esta entrevista, el presidente de Villa Padierna, Ricardo Arranz, explica qué pueden aportar estas marcas internacionales al sector turístico de la Costa del Sol

Esta es la primera temporada del hotel Villa Padierna con la marca Anantara

Le hemos dado la gestión de los hoteles Villa Padierna a Anantara. Es una marca que pertenece al grupo Minor, que es de origen tailandés.

¿Qué ha cambiado con la llegada de esta marca?

Anantara tiene su desarrollo más grande en Oriente Medio, en la India y en Sudáfrica y su intención es empezar en Europa a través de Villa Padierna. Ya compraron Tívoli en Portugal y uno de ellos, el del Algarve, lo van a convertir en Anantara. Algunos de los NH, que también compró Minor, los van a convertir también en Anantara.

¿Qué aporta esta marca?

Llevan poco tiempo, apenas dos meses, pero lo que es más importante, lo llevo diciendo mucho tiempo y ya lo hice antes con Ritz Carlton, es darle la gestión a profesionales. Sobre todo en lo que siempre digo, y lo diré, lo que nos falta a nosotros: el marketing y la comunicación, en definitiva, las ventas. Estas grandes compañías tiene la fortaleza, al tener 600 hoteles en el mundo, de contar con una clientela muy diversa que de alguna forma nos podría no solamente llenar el verano sino también consolidarnos en el invierno.

¿Por qué cree que la Costa del Sol siempre ha tenido esta ausencia de grandes marcas?

El cáncer de los dos destinos más importantes de España, Madrid como capital, y Marbella, como turístico residencial, increíblemente ha sido esa. Madrid nunca ha tenido una marca importante, aunque ahora mismo se están desarrollando dos proyectos, un Four Seasons y un Mandarin Oriental, que todavía no se han abierto. Pero que una ciudad como Madrid no tenga hoteles de cinco estrellas con grandes marcas importantes del mundo es una deficiencia importante. Pues las mismas deficiencias las encontramos en Marbella. Se ha vivido durante mucho tiempo del glamour que ha podido tener, Marbella Club, después Puente Romano, el esfuerzo importante que hemos hecho en Villa Padierna, pero quedan las grandes marcas, que son lo que van a consolidar a Marbella como destino internacional.

¿Esa carencia ha sido por desinterés de las grandes marcas o porque desde la Costa del Sol nunca se hizo nada para que vinieran?

Yo creo que tenemos la culpa los empresarios. Nunca hemos tenido la visión, ni le hemos dado nunca importancia a la comercialización y al marketing.

La gente venía sola

Yo siempre he dicho, en el sector inmobiliario, que estamos acostumbrados a despachar pan, que la gente venga a comprarnos. Y es totalmente lo contrario. Hoy día es impensable hacer una promoción y no identificar cuál es el cliente idóneo, analizar a los clientes, tener una comunicación con los países emergentes para tener identificados a quienes puedan estar interesados en nuestro producto y no estar esperando a que venga un ruso, un árabe o un español a comprarnos porque en ese momento le apetece.

¿Qué más pueden aportar las grandes marcas?

El proyecto nuevo que estamos haciendo en Marbella, el Four Seasons, se concibe como un resort donde el buque insignia es el hotel, pero el hotel va a ser un 20, un 15 por ciento de todo el desarrollo. También tenemos los 'residence', los apartamentos ligados al hotel, que se ocupan, según permite la legislación andaluza dos meses al año, y el resto del tiempo va al hotel. Es una inversión. Los compradores, además, tienen acceso a la 'golden visa' en España, que es algo que no hemos vendido y que en Portugal, que en este tema son muchos más listos que nosotros, sí lo están vendiendo. Eso es sólo una parte del proyecto, también están las 'private residence', que tienen todos los servicios del hotel, que tienen la posibilidad de que el hotel se los gestione. Y las villas, que son privadas pero que también pueden tener todos los servicios del hotel. Y después está también la parte gastronómica. Tenemos ahí 700 metros de playa que dará lugar también a negocios de alimentación y bebidas, que es lo que nos falta también.

¿Considera que también hay carencias en el sector de la restauración?

Tenemos una buena restauración, pero nos faltan las marcas. Es increíble que en Marbella no esté un Cipriani, no esté un Summa, un Petit Maison. Ha llegado Nobu, y yo soy el primero que lo va a defender, pero no podemos vivir de una marca. Necesitamos tener todo eso, que ya lo tiene Ibiza. Nuestros competidores, dentro de nuestro propio país, lo tienen, pero es que en Marruecos lo tienen en todos los sitios, estamos retrasados en todo. Lo mismo le pasa a Madrid.

¿La llegada de estas marcas está garantizada con Four Seasons?

Sí, a través de Four Seasons. En Anantara hemos abierto Sushi 99. Lo mismo Paco Roncero, que ha abierto un restaurante que se llama 'O'. Estas marcas atraen y tienen la fortaleza de que si se equivocan, cambian.

«No hay excusas, en estos cuatro años tendrán que dar la cara»

Arranz explica cómo ha vivido el sector inmobiliario la salida de la crisis económica. «Esta es la primera vez que salimos de una crisis tan grande como la que hemos tenido, en mi opinión la más grande, en todos los niveles, y la administración no ha reaccionado, no ha cambiado las leyes. En Marbella se han anulado los dos últimos planes generales, y eso supone 25 o 30 años de retraso. Eso no hay empresario que lo pueda resistir».

–¿Qué debería haber hecho la administración después de la crisis?

–En todas las crisis que ha habido, los ayuntamientos se han involucrado para que una vez que se superara, estuviéramos en una situación óptima para poder vender. En este caso es todo lo contrario. Lo que pasa es que tenemos un destino tan importante, como es Andalucía y Marbella. Vivimos de la suerte, no del sentido común. Tenemos una legislación obsoleta que se aplica lo mismo para Marbella que para un pueblo de Jaén. Eso no tiene ningún sentido.

–¿En qué estado está el proyecto del Four Seasons?

–Ya está aprobado el plan parcial a expensas de una serie de informes sectoriales. Está pendiente el de carreteras, y la alcaldesa lo ha consensuado en Madrid con Fomento en cuanto a los accesos que tenemos que asumir. Se supone que en septiembre se comenzarán a presentar los proyectos. El arquitecto es Richard Meyer, uno de los más conocidos de Estados Unidos, que es el que ha hecho los últimos Four Seasons de Florida.

–¿Qué plazos prevé?

–Los que la administración diga, porque los 650 millones que se van a invertir están aprobados y liberados. Hay tres fondos que van a participar, el fondo soberano catarí; Inmobel, que es el fondo más importante belga, y la compañía de ropa sueca H&M. El desarrollador es Fort Partners, que ya ha hecho Four Seasons en Miami, que también tiene experiencia en la comercialización.

–En Marbella se ha hablado mucho en los últimos años de que había inversores que se acababan yendo por la lentitud en resolver la burocracia urbanística

–Exactamente. Hoy día estás en manos de estos fondos y tienes que tener todo muy claro. En el momento en el que pasan un mes o dos meses, como el dinero tiene que estar produciendo se desvía a otro proyecto.

–¿Existe aquí ese riesgo?

–Ha existido en los últimos dos años. Mensualmente. Estos fondos han estado a punto de tirar la toalla. De hecho se tuvo una reunión hace dos semanas con el presidente de la Junta de Andalucía y con la consejera de Ordenación del Territorio y con estos fondos para que les dieran la seguridad absoluta de que esto no tenía ningún problema. Después se tuvo esa misma reunión con la alcaldesa, porque estaban a punto de estudiar un proyecto en Palma de Mallorca y otro proyecto en Italia. La competencia existe; estamos en un sitio muy bueno pero el dinero no espera a que un funcionario haga un dictamen.

–¿No se atreve a hablar de plazos?

–En el momento en que se tenga el visto bueno los plazos van a ser inmediatos, porque está el dinero. Ellos están dispuestos a hacerlo todo a la vez. Todo va a depender de la agilidad administrativa. La Junta de Andalucía ha creado una figura muy importante, que es el 'promanager', para cada proyecto importante que hay en Andalucía. Uno es el nuestro. En el Ayuntamiento de Marbella también van a designar a una persona que coordine con los diversos departamentos. En teoría tenemos una buena disposición y se están haciendo cosas nuevas. Tenemos ahora la suerte de que es el mismo signo político en la Junta y en Marbella, Estepona y Benahavís. Antes decían que si un partido o el otro. Ahora ya no hay excusa ninguna, en estos cuatro años tendrán que dar la cara.