Fallece el abogado Antonio Gálvez tras una vida dedicada al derecho, la docencia y la política

Antonio Gálvez. :: josele-lanza/
Antonio Gálvez. :: josele-lanza

Fue uno de los primeros profesores de bachillerato de Marbella, concejal en el Ayuntamiento y presidente del Rotary Club

JOSÉ MANUEL BERMUDO

marbella. Ayer falleció en Marbella el abogado Antonio Gálvez tras más de medio siglo de profesión y una vida polifacética que incluyó destacadas trayectorias en el campo de la docencia y de la política. Estaba a punto de cumplir 84 años.

Toda su vida la dedicó al estudio y al trabajo, como bien saben sus numerosos amigos, a los que conoció en las múltiples facetas que desarrolló. Se dedicó a la abogacía durante más de cincuenta años, pero esta profesión, que le proporcionó un gran prestigio, la compaginó con otras tareas por las que también tenía una gran vocación, sobre todo por la enseñanza. Fue uno de los primeros profesores de bachillerato de Marbella, donde consiguió una plaza en 1960, en el único centro de enseñanza media que existía entonces, el actual instituto Río Verde.

Su sólida formación le permitió dar clases de Geografía, Geografía económica, Filosofía, Lengua e Introducción a las Ciencias Jurídicas. Quizás alguna más, en las sustituciones que realizaba a sus compañeros de claustro. Sus antiguos alumnos le recordamos dar las clases con su lenguaje cadencioso, intentando hacerlo de la manera más fácil posible para que no se nos perdiera la imaginación en otras cosas. De vez en cuando abandonaba su calma y se marchaba corriendo para atender algún asunto urgente en los juzgados, desplazándose durante años en un llamativo seiscientos que conservó mientras pudo.

Con el paso de los años conservó la amistad con muchos alumnos, con los que gustaba conversar en plena calle cuando se los encontraba. La Asociación de Antiguos Alumnos de Bachillerato llegó a imponerle su insignia de honor, como un modesto reconocimiento, porque galardones los tuvo de todo tipo y de gran importancia, como la cruz distinguida de primera clase de San Raimundo de Peñafort que le impuso hace dos años el ministro de Justicia en reconocimiento a su labor destacada en el mundo del Derecho. También el Colegio de Abogados de Málaga le otorgó su medalla de honor y el ayuntamiento de Marbella le nombró hijo predilecto hace ya unos años, además de rotular con su nombre una plaza de la ciudad.

Sus actividades se extendieron al mundo de la política, aunque confesara que no era lo que más le gustaba. LLegó a ser concejal en una de las corporaciones que presidió Francisco Cantos y más tarde repetiría , ya en el regimen democrático cuando el alcalde fue José Luis Rodriguez, aunque en la oposición, ya que fue elegido en las listas de Alianza Popular. LLegó a ser Delegado de Sindicatos, directivo del Atlético de Marbella, presidente del Rotary Club y fundador de la cofradía de «La pollinica», entre otras cosas que exigirían una larga relación.

Siempre llevó con orgullo ser descendiente de los Galvez de Macharaviaya y, por tanto, saber que en Estados Unidos tiene una ciudad con el nombre de la familia, Galveztown. Desde hoy son muchos los que le echarán de menos en Marbella. El sepelio tendrá lugar esta mañana a las diez en el cementerio de San Bernabé.

 

Fotos

Vídeos