Las dunas de Real de Zaragoza sufren actos vandálicos con la llegada del verano

Vallado arrancado en Real de Zaragoza. /SUR
Vallado arrancado en Real de Zaragoza. / SUR

En Artola, agentes de paisano vigilaron el acceso durante la jornada de ayer y se reforzó la barrera que impide el paso a la zona no autorizada a vehículos

Nieves Castro
NIEVES CASTROMarbella

El vandalismo se ha cebado con las dunas de Real de Zaragoza. Tramos del vallado perimetral de madera dispuesto para la protección de este singular paraje litoral han sido arrancados o sustraídos en estos primeros compases del verano. Así lo denuncia la asociación pro Dunas, que, además, ha constatado marcas de neumáticos, al parecer de quads, en los propios arenales.

El vallado instalado por el Ayuntamiento para evitar el paso desordenado de personas y vehículos por esta duna, la de mayor tamaño de la reserva ecológica, ha resultado ineficaz por sí sólo para preservar el espacio. «Los ataques vandálicos son como una epidemia veraniega», afirma la portavoz del colectivo Susanne Stamm. «Cada año se repiten los actos poco cívicos en los entornos dunares y ahora le ha tocado a la mejor superficie en metros cuadrados de Real de Zaragoza», explica la activista.

Stamm afirma que «los esfuerzos conjuntos de Pro Dunas, los voluntarios que colaboran altruistamente con la conservación dunar y la institución municipal, que ha puesto las medidas para una efectiva protección de la zona, quedan devaluados tras estos ataques».

La asociación, miembro del Consejo Provincial de Medio Ambiente y Biodiversidad de Málaga, reconocida por su contribución desinteresada en la conservación del litoral andaluz por la Junta de Andalucía, afirma estar «boquiabierta» al comprobar como de la noche a la mañana trozos enteros de barandillas han desaparecido o han quedado rotos sobre las crestas de las dunas en la que se aprecia el paso de quads.

Ante este desolador panorama, Pro Dunas exigió al Ayuntamiento que tome cartas en el asunto de forma urgente para que estos actos vandálicos no queden impunes y sugirió actuaciones coordinadas con la Policía Local para contrarrestar este tipo de hechos.

El concejal de Playas, Manuel Cardeña, se desplazó ayer a la zona en compañía de la portavoz y el presidente del colectivo medioambiental, Fernando Piquer, después de que personal de su departamento evaluara los daños ocasionados. A priori, el edil subrayó que la medida más eficaz para luchar contra estos actos es «insistir en labores de concienciación».

Artola

Este no es el único espacio dunar que se ha visto comprometido con la llegada del verano. Como publicó SUR esta semana, el entorno del monumento natural de Artola ha sido invadido por vehículos de veraneantes que fueron desalojados por la Policía Local tanto el domingo como el lunes.

Según pudo confirmar este periódico, mientras se estudian otras medidas, agentes de paisano vigilaron ayer el entorno y el Ayuntamiento instaló una cadena para reforzar la acción de la barrera que impide el acceso en coche.

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