Devoción por San Bernabé en el día grande de la feria

San Bernabé, patrón de Marbella, a su salida de la Iglesia de la Encarnación, tras la misa de romeros./Josele
San Bernabé, patrón de Marbella, a su salida de la Iglesia de la Encarnación, tras la misa de romeros. / Josele

Miles de marbelleros acompañaron a su patrón en una procesión muy ambientada que puso el broche final a la semana festiva de la ciudad. La Banda Municipal de Música y la Agrupación Musical Marbella arroparon al santo a su paso por las calles del centro en un soleado día

ANDREA JIMÉNEZ

La Plaza de la Iglesia se llenó de aplausos para recibir a San Bernabé a su salida del templo de la Encarnación tras la misa de romeros. Los marbelleros esperaban con gran expectación la imagen de su patrón, que ayer celebró su día grande en un recorrido multitudinario por las calles del centro de su ciudad, en las que no faltaron trajes de flamenca, mantillas, romeros y reinas de la feria, dispuestos a disfrutar de su último día de fiesta.

El reloj marcaba las doce y media de la mañana cuando el patrón de Marbella salía de la Iglesia de la Encarnación a hombros de los romeros, mientras la Banda Municipal de Música tocaba el himno nacional.

El trono, decorado con flores blancas y amarillas, fue llevado en volandas hacia el exterior de la iglesia para que la imagen del santo no se topara con el umbral de la puerta, algo que despertó los aplausos de los fieles allí congregados.

La Cruz de Humilladero acogió la tradicional ofrenda floral y la entrega de medallas

La Hermandad de los Romeros de San Bernabé eligió a Francisco Claro para dar el primer toque de campana, que marcó el inicio de la marcha. Al grito de 'Viva San Bernabé', la procesión comenzó su recorrido por las calles del centro de la ciudad, acompañados por gran parte del Gobierno local. Algunas de las ediles incluso se animaron a vestirse para la ocasión, como Ángeles Muñoz e Isabel Cintado, que lucían trajes de flamenca.

La Banda Municipal y la Agrupación Musical Marbella fueron las encargadas de marcar el paso del cortejo procesional, que desfiló bajo la atenta mirada de los feligreses y curiosos que pasaban por el lugar, en un día muy soleado que no marcó sus máximas temperaturas. Una suave brisa marcó la diferencia para aquellos que siguieron a San Bernabé durante las más de dos horas de recorrido por la ciudad.

Marbelleros de honor

Aunque la procesión del patrón comenzó al mediodía, la jornada se inició horas antes. Como cada 11 de junio, el festivo local comenzó a las 10 de la mañana con la procesión cívico religiosa, que partió desde el Consistorio hacia calle Málaga, dónde se sitúa la Cruz de Humilladero, lugar en el que los musulmanes hicieron entrega a los Reyes Católicos de las llaves de la ciudad, en 1485.

Como marca la tradición, el edil más joven es el encargado de portar el pendón. Un honor que le correspondió a Manuel García, acompañado en su camino por feligreses y miembros de la Corporación local, junto con la Banda Municipal y la Agrupación Musical Marbella.

Una vez allí, llegó el momento de la tradicional ofrenda floral y la entrega de medallas, en el acto organizado por la asociación vecinal Huerto Porral, que contó con las palabras del concejal en funciones Baldomero León. Los marbelleros de honor de este año fueron Francisco Lorenzo Cuevas, a título póstumo, y la Agrupación Musical Marbella, que cumple su 50 aniversario.

Sobre las 11 de la mañana, el cortejo procesional llegó a la Iglesia de la Encarnación, abarrotada de feligreses que esperaban la tradicional misa de romeros oficiada por el párroco José López Solórzano.

Tras la salida del patrón y su recorrido por las calles de la ciudad, la comitiva regresó al templo pasadas las dos y media de la tarde sin ningún imprevisto en el camino, en con un encierro muy emotivo y marcado por los aplausos, junto a los zapateos y palmas de las alumnas de las academias de baile, que mostraron todo su arte al son de las melodías de la Banda Municipal, para dar paso a la última jornada de feria.

El colofón de la jornada lo firmó Cantores de Híspalís, que ofrecieron un multitudinario concierto en la tarde de ayer, donde el cansancio de una semana intensa no se hizo notar entre los feriantes.