Desarticulan una red de narcotraficantes que ocultaba hachís y marihuana en naves y viviendas para su posterior traslado al extranjero

Parte de la droga incautada /SUR
Parte de la droga incautada / SUR

La organización, obsesionada con la seguridad, contaba con células estancas para que sólo unos pocos miembros supieran el lugar del almacenaje y el transporte

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZMarbella

Eran una red perfectamente engrasada con lugares para ocultar la droga, medios para transportarla al extranjero y contactos. Además trataban de ocultar sus movimientos incluso entre sus propios miembros para mantener a salvo la droga. Agentes de la Policía Nacional han desarticulado una célula de narcotraficantes a gran escala dedicada al tráfico internacional de droga, principalmente marihuana y hachís. Han sido detenidas cuatro personas por su presunta implicación en los delitos de tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal. Entre los arrestados se encuentran el cabecilla de la red y un transportista. Los investigados guardaban en una nave industrial de Vélez-Málaga dos camiones, en uno de los cuales se hallaban escondidos 80 kilogramos de marihuana que pretendían distribuir de forma inminente.

El entramado alquilaba viviendas y naves en las que ocultaba los estupefacientes mientras preparaba su transporte desde la provincia de Málaga hasta los mercados franceses y belgas. Además, compraba y alquilaba coches –caleteados- y camiones de gran tonelaje en la que ocultaba la droga. En una de las viviendas, situada en Marbella, los investigadores localizaron dos toneladas de hachís.

Los arrestados traficaban con marihuana y hachís, utilizando el mismo modus operandi para su distribución en los dos casos. El responsable de la célula realizaba una búsqueda de viviendas y naves industriales en alquiler para almacenar el estupefaciente y adquiría camiones de gran tonelaje. Así, una vez logrados ambos propósitos, la droga era trasladada en vehículos pequeños y furgonetas caleteadas hasta estas ubicaciones antes de darle salida. Allí, la cargaban en camiones que posteriormente salían con destino Francia y Bélgica.

La organización, obsesionada con su seguridad, actuaba en células estancas formadas por dos o tres personas; escondía la droga en sitios que sólo conocía un número muy reducido de sus miembros. Durante el trasporte, el conductor del vehículo –camión, coche o furgoneta- desconocía el destino final del estupefaciente y las paradas previstas; además, carecía en todo momento de un patrón uniforme en cuanto a horarios y trayectos; manteniendo entre sus componentes contactos de dos o tres minutos de duración.

Las pesquisas condujeron a los investigadores hasta una nave en un polígono industrial en Vélez-Málaga, y desde allí a un camión en cuyo interior los agentes se incautaron de 80 kilos de marihuana. En el momento fue detenido su conductor –un hombre de nacionalidad española y con antecedentes por tráfico de cocaína-.

En el operativo, que se llevó a cabo con el registro de la nave y dos viviendas relacionadas con los investigados, la policía detuvo a otros dos miembros –dos hombres, un francés y un belga- y aprehendieron casi dos toneladas de hachís. Días después era detenida una cuarta persona relacionada con los hechos investigados.