Cuarenta años de elecciones municipales

Cuarenta años de elecciones municipales

JOSÉ MANUEL BERMUDO

EN 1979 se convocaron las primeras elecciones municipales democráticas tras el periodo de gobierno de Franco. Hoy, cuarenta años después, podemos ver como han cambiado muchas cosas, pero no todas, porque mirando hacia atrás se puede comprobar que se mantienen algunas características en la forma de afrontar unos comicios por parte de los grupos políticos.

Es indudable que hace cuatro décadas había «hambre» de elecciones después de un periodo demasiado largo sin ver una urna, lo que hizo que el interés de los afiliados y simpatizantes de los partidos les llevara a participar con gran intensidad en la campaña electoral. Algunos sufrieron pronto una decepción cuando se encontraron que su labor consistía en empapelar de carteles el mayor número de paredes de las ciudades y no su participación en decisiones políticas. Los carteles, hoy prácticamente inexistentes, eran una de las notas destacadas en la petición del voto, hasta tal punto que las brigadas encargadas de ponerlos mantenían auténticas batallas con las de los demás partidos por ocupar un trozo de muro. Así terminaban sobreponiéndose unos sobre otros hasta formar un mazacote que no servía a nadie. Para retirarlos después no había tanta diligencia.

Estos hechos eran paralelos a las caravanas de coches, con los altavoces a plena potencia, dando vueltas sin cesar por las calles y lanzando octavillas que formaban una alfombra de papel difícil de eliminar. Algo hemos avanzado en esto, moderando las actuaciones, aunque en parte haya sido debido a una menor euforia entre los seguidores de las distintas fuerzas concurrentes. Al mismo tiempo se ha notado una diferencia en la organización de los actos que protagonizan los líderes políticos. En aquellos años había una sobrecarga de mítines, que muchas veces coincidían el mismo día y hora, y cuyos espectadores fueron de más a menos hasta hacerse más selectivos y menos arriesgados al fracaso.

A pesar de todo, las colas en los colegios electorales podían durar horas, en parte por los deseos de votar del electorado y en parte por la falta de organización e inexperiencia en la aplicación de los mecanismos adecuados.

Otras cosas han variado menos. Les pasa a algunos grupos a la hora de confeccionar sus listas políticas, sobre todo los que tienen menos experiencia. En Marbella se están dando varios casos que han tenido dificultades en la elección de sus miembros, interviniendo órganos superiores para anular lo aprobado o, directamente, nombrando a los primeros de la lista sin el consenso previo de los militantes, que durante un tiempo cubrieron el vacío existente, trabajando por el partido, y después se han visto apartados.

En 1979 también hubo sus dificultades para consensuar algunas listas. Un ejemplo fue el mismo PSOE, que en principio iba a presentar a Primitivo de la Quintana, que había obtenido el 85 por ciento de los votos de la asamblea local. Pero desde Málaga se eligió a Alfonso Cañas (que finalmente consiguió ser alcalde). El conflicto originado llevó a algunas suspensiones de militancia que desembocaron en la escisión de una parte de los afiliados, algunos de ellos de los más antiguos, que terminaron constituyendo el PSOE histórico, en el que figuraba al frente Andrés Cuevas.

También hubo dificultad en elaborar las candidaturas en otros partidos, que tuvieron que celebrar varias asambleas, como el PCE, en el que los comités de Marbella y San Pedro (que eran independientes) no se ponían de acuerdo. Curiosamente hubo otros grupos que tuvieron problemas para completarla porque no había muchos militantes dispuestos a incluirse en ellas, hasta el punto de que algunos candidatos tuvieron que añadir a sus esposas. En todo caso la escasa participación de la mujer en algunos partidos también fue bastante evidente.

En las elecciones del próximo 26 de mayo se presentarán en Marbellas diez candidaturas. En 1979 fueron nueve, de las que obtuvieron representación municipal siete de ellas. Se quedaron fuera el Movimiento Comunista Andaluz y Coalición Democrática, esta última origen del actual Partido Popular, que es quien gobierna actualmente en el Ayuntamiento.