Que no cese la música

CALLE ANCHA FRANCISCO MOYANO

SI decimos que en Marbella las olas del mar rompiendo en el rebalaje suenan a música, seguramente no tardará alguien en levantar la voz para hacer una acusación de cursilería. No sé si ese sonido ancestral será música; de lo que estoy convencido es de que no se trata de vulgar ruido. Los que nacimos y crecimos junto al mar poseemos ineludiblemente asociada esa banda sonora. Y esta ciudad marinera, al igual que industrial y agrícola, señorial y nunca aldea ni pueblecito, cuando llega el mes de julio, integra en esa sinfonía singular del Mediterráneo un canto que se identifica con una extendida devoción popular, especialmente arraigada en los marineros, la gente de la mar, los pescadores o marengos: la Salve Marinera, de Cristóbal Oudrid, una especie de himno interpretado en la Armada Española y en los actos solemnes de las hermandades de gloria que rinden culto a la Estrella de los Mares. La hermandad de la Virgen del Carmen de Marbella volverá a ensalzar a la Patrona, que lo es del término municipal desde el año 2012. Los diversos actos programados culminarán con la salida procesional y bendición de las aguas el próximo día dieciséis. Tras unos años en que ha presidido como hermano mayor Carlos Carrillo, ha regresado a ese puesto alguien tan veterano como Manuel Haro Haro, quien lo fue durante muchos años con anterioridad, al igual que patrón mayor de la Cofradía de Pescadores. Andan en el empeño de conseguir cuanto antes la coronación canónica de la Virgen. El tesón terminará dando frutos. Pero otras músicas forman y formarán parte de las señas identificativas del verano de Marbella. Desde las propuestas más humildes a las más estruendosas y publicitadas. Quienes frecuentan el Centro Histórico o Casco Antiguo terminan familiarizados con los músicos que ofrecen su arte en la calle, siguiendo una antiquísima tradición. Excelente la labor que lleva a cabo con su violonchelo Tin Fernández, quien recientemente editó un disco totalmente recomendable en el que demuestra sus talentos interpretativo y compositivo. 'Alma bohemia' es su título y merece ser escuchado y divulgado. Se anuncia, a pesar de los variados obstáculos con los que lleva lidiando desde hace años, un programa de conciertos en la calle de la Banda Municipal de Música; unos músicos que mantienen la dignidad aunque se encuentren sumidos en la precariedad de medios. Son patrimonio de la cultura popular de la ciudad y merecen el esfuerzo de las autoridades para situarles en el lugar que se merece una institución de tan longeva existencia. Por su parte, la Asociación Amigos de la Música, casi cincuenta años ofreciendo citas musicales, anuncia para la próxima semana una representación en el Teatro Ciudad de Marbella de la obra de zarzuela 'La Revoltosa'. Una pincelada lírica para este verano, tras el hueco que dejó el Festival de Ópera que durante década y media organizó la Fundación José Banús y Pilar Calvo y que, de momento, permanece en la ausencia, sin que existan posibilidades de que regrese en años posteriores. También dentro de los acontecimientos musicales domésticos, aunque de elevada calidad artística, una de las corales existentes, la «Coral Polifónica Ciudad de Marbella», que preside Rocío Martínez y dirige Óscar Luis Sánchez Valverde, celebró el pasado seis de julio sus veinticinco años de existencia. La efeméride se conmemoró en el XVIII Encuentro de Música Coral que se llevó a cabo en el teatro, con la colaboración de la Fundación José Banús y Pilar Calvo y la Delegación de Cultura. La coral invitada fue la 'Augusta Emérita', de la ciudad extremeña de Mérida, dirigida por José Miguel Galán Sánchez-Cortés y con una trayectoria de cuarenta años. Ambas formaciones ofrecieron excelentes interpretaciones. En Marbella se hace mucha más música de la que parece con una imprescindible base popular, que seguramente no dará ninguna promoción publicitaria a la ciudad, pero que es fruto del esfuerzo desinteresado porque no existe una contrapartida económica, y constituye una especie de maná para espíritus sensibles ávidos de sustento cultural. Marbella necesita de grandes acontecimientos que proyecten la imagen más allá de nuestras fronteras (sin duda los promotores también se benefician de la fortaleza de la marca, es decir, no regalan nada) pero las iniciativas domésticas y modestas merecen verdadero mimo. Lo mencionado no es más que una pincelada de lo que hay. Se trata de descubrir lo mucho que nos podemos encontrar.

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