Atraca en Banús un yate dotado de helicóptero y submarino que se utiliza para travesías charter

El 'Game Changer Bikini, fondeado en Puerto Banús./Josele-Lanza -
El 'Game Changer Bikini, fondeado en Puerto Banús. / Josele-Lanza -

El 'Game Changer Bikini', botado en Holanda el año pasado y con una eslora de casi 70 metros, está valorado en más de 45 millones de euros. Hay que pagar desde 220.000 euros por pasajero y semana

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

Se suele decir que dos son los días más felices en la vida de los propietarios de barcos. El día que lo compran y el día que lo venden, tales son los gastos y los dolores de cabeza que suelen aparejar tener un yate en propiedad. No obstante, para muchos megamillonarios, contar con una embarcación de lujo es casi una obligación, porque estas residencias flotantes no suelen ser solamente un motivo de disfrute, sino también y sobre todo, una exhibición de poder económico y estatus social. No es inusual que potentados que rivalizan en fortuna compitan también por ver quién exhibe la embarcación más grande y lujosa en los principales puertos del Mediterráneo y el Caribe.

Para aquellos a quienes el ego no les lleva tan lejos y sólo están interesados en disfrutar de las ventajas de tener una fortuna, existe una modalidad que no puede decirse que sea más barata, pero que seguramente evita más de una preocupación: el alquiler de embarcaciones de lujo. Uno de los yates más caros y modernos que se utilizan para este fin fondea estos días en Puerto Banús, al parecer contratado por un magnate ruso.

Se trata del 'Game Changer Bikini', un yate de 69 metros de eslora botado el año pasado por un astillero holandés y cuyo valor se estima en unos 46 millones de euros. Sus propietarios lo presentan como una solución para quienes buscan una diversión fuera de lo común pero a un coste significativamente menor de lo que supondría tenerlo en propiedad.

Fuera de lo común

Las posibilidades que presenta el Game Changer son, efectivamente, fuera de lo común. El barco, además de ofrecer todo un staff de tripulantes, guías y personal de seguridad, cuenta con su propio helicóptero, con su correspondiente hangar a bordo, una buena dotación de motos de agua (y también convencionales para desplazamientos en tierra) y hasta un minusubmarino, que estos días es posible observar desde la dársena de Levante de Puertos Banús, donde el barco se enuentra atracado desde el pasado martes.

El precio, por si alguien está pensando en darse el capricho cuando el actual inquilino lo deje libre, es para pensárselo. Según las páginas web especializadas hay que pagar desde 220.000 euros por pasajero y semana.

El submarino sobre la cubierta.
El submarino sobre la cubierta. / Josele-Lanza -
 

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