Arte de vértigo

Alarcón ultima el mural 'Espíritu de equipo' en la fachada del pabellón Ramos Cazorla. /Charo Márquez
Alarcón ultima el mural 'Espíritu de equipo' en la fachada del pabellón Ramos Cazorla. / Charo Márquez

La ruta de los murales suma una obra del pintor Paco Alarcón en el Ramos Cazorla

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

Los artistas suelen pintar en la intimidad de sus estudios, aislados del mundo exterior. Pero algunos lo hacen expuestos al público, a 14 metros de altura bajo el sol y la lluvia, y escrutados por la mirada crítica de todo el que pasa por la calle. Estepona hace gala de ser la ciudad de la ruta de los murales, obras de arte de grandes dimensiones que convierten las paredes de los edificios en enormes lienzos.

El último mural en sumarse a esta ruta es el que está realizando el artista Francisco Alarcón en la fachada del pabellón Ramos Cazorla. El título de esta obra es 'Espíritu de equipo' y muestra al equipo Minibasket Femenino 06 del Club de Amigos del Baloncesto de Estepona (CAB) que este año se ha proclamado, primero campeón de la provincia, y posteriormente, campeón de Andalucía.

Pintar un mural requiere cantidades de material y recursos nada habituales en el taller de un artista. Para empezar una grúa. Además de pintor hay que tener el título de gruista, una certificación que se obtiene tras un breve curso. Alarcón ya contaba con este título y con experiencia pues es el tercer mural que realiza en el municipio. Pero recuerda que en el primero de ellos, pasó unos días en cama con fiebre debido a la tensión que le provocaba pintar desde las alturas. «Ya no tengo vértigo. Incluso pierdo la noción de que estoy en las alturas cuando estoy concentrado y emocionado», explica tras colocar la cesta de la grúa a la altura adecuada como cualquier gruista del sector de la construcción.

El lienzo en este caso es una pared blanca de 103 metros cuadrados, con nueve metros de altura. El volumen inspira a Alarcón, es un artista de pinceladas anchas y sueltas y tener tanto espacio, sin limitaciones, le llena de satisfacción.

Para trasladar el boceto a esta enorme superficie, e l pintor utiliza el sistema de cuadrícula, inventando en el Renacimiento, que consiste en hacer escalas y trasladarlas por zonas de manera proporcionada. Aquí no se usa carboncillo, ni lápiz, sino tiza para hacer el primer dibujo y tras él, nada de pinceles, sino brochas y rodillos de pintura. Este mural necesitará más de 35 kilos de pintura y una vez esté concluido recibirá dos capas de barniz para evitar que se deteriore con el sol y las inclemencias del tiempo.

Otra de las grandes diferencias de trabajar en la calle es que el intimismo del taller da paso a la sobreexposición pública. Alarcón lleva un diario de trabajo en el que apunta todas las anécdotas e interacciones del público. Así refleja que un albañil de una obra frente al pabellón le ha estado cantando 'pintor que pintas con amor' de Machín, personas que le aplauden, gente que le pita al pasar con los coches, e incluso recibe visitas de estudiantes a los que ha explicado el proceso de la creación del mural.

El artista valora el esfuerzo del Ayuntamiento por consolidar esta ruta de los murales pero demanda una continuidad: no sólo en mantener las obras ya ejecutadas, sino ir más allá de la inauguración y prolongar el arte con una vertiente educativa. En su faceta de educador Alarcón pretende llevar a sus alumnos a paredes para poder expresarse «a lo grande»,

En cuanto al contenido de la obra, el artista comenta que no se trata simplemente de exponer a un equipo que ha alcanzado un objetivo en una instalación deportiva. «Esta obra y este equipo transmite tal alegría y optimismo que llega a la gente. Es un proyecto ilusionante, con esas niñas todas felices y haciendo el gesto de lucha de Pablo Ráez», y lo hace justo en una pared que lleva una placa con el nombre del joven deportista marbellí que da nombre a la calle.

 

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