Los agresores de la 'sonrisa del Joker' abandonaron a la víctima malherida en una cuneta

Vista de Marbella./Archivo
Vista de Marbella. / Archivo

La investigación apunta a que acudió a una cita en Marbella, que era una trampa, en la que se vio sorprendida por tres o cuatro encapuchados

JUAN CANOMálagaHÉCTOR BARBOTTAMarbella

No llevaba en la provincia de Málaga ni una hora. Llegó en un tren de alta velocidad (AVE) a la estación María Zambrano, cogió un taxi y se desplazó a Marbella. Los investigadores sospechan que la víctima –un británico de 35 años que se niega a colaborar– acudía a una cita con alguien en una urbanización de la Costa, en un lugar apartado, cerca de un túnel. Era una trampa.

Unos encapuchados –se cree que al menos tres o cuatro personas– lo sorprendieron sin posibilidad de defensa. Le dispararon, lo apuñalaron y le hicieron la 'sonrisa del Joker' en la cara –dos cortes desde las comisuras de los labios hasta las orejas, también conocida como 'The Glasgow smile'– para marcarlo de por vida. Después, lo dejaron abandonado en una cuneta.

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Varios ciudadanos lo encontraron malherido. Sangraba abundantemente. Ellos fueron quienes, la medianoche del sábado al domingo, llamaron al servicio de emergencias sanitarias 061, que envió la ambulancia que lo trasladó al Hospital Costa del Sol de Marbella. Además de la 'sonrisa del Joker', presentaba cinco tiros, tres en una pierna y dos en los brazos; tenía cortes también en las extremidades, con desgarros en los tendones; y numerosos traumatismos en la cabeza. Hubo que operarlo de urgencia esa misma noche. Pese a la gravedad de la agresión, el británico ha evolucionado favorablemente y ayer recibió el alta médica, según informaron fuentes sanitarias.

El británico, que ya ha recibido el alta médica, presenta cinco disparos en las extremidades

Para los investigadores, el rosario de lesiones que sufrió evidenciaba dos cosas: la primera, que no buscaban matarlo, sino darle un aviso, ya que los disparos se concentran todos en extremidades; y la segunda, que pretendían que la tortura que le infligieron fuera visible, tanto para él como para los demás.

La saña demostrada por sus agresores, que aún no han sido identificados, ha sorprendido a los investigadores, que trabajan con la hipótesis de que se trata de un ajuste de cuentas. De hecho, del caso se ha hecho cargo la Unidad contra las Drogas y el Crimen Organizado (Udyco)-Costa del Sol de la policía.

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