Acusan a un hombre de golpear a otro con un bate de béisbol y dejarlo en coma por celos

Calle San Javier, donde se produjeron los hechos/SUR
Calle San Javier, donde se produjeron los hechos / SUR

La Fiscalía solicita nueve años y nueve meses de cárcel para el presunto agresor y pide que indemnice con 638.456 euros a la víctima

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

Un problema de celos. Ese fue el supuesto trasfondo de una brutal agresión a un hombre que recibió una paliza con un bate de béisbol. La víctima acabó en coma, tardó 1.156 días (más de tres años) en curarse y sufre graves secuelas neurológicas y psiquiátricas de por vida.

El presunto autor se sienta esta semana en el banquillo de los acusados para enfrentarse a una posible condena a nueve años y nueve meses de prisión, que es la pena que pide para él la Fiscalía de Málaga por un delito de homicidio en grado de tentativa.

Los hechos, que se juzgarán a partir de mañana martes en la Sección Primera de la Audiencia Provincial, ocurrieron la medianoche del 15 de octubre de 2012. La representante del Ministerio Público relata en su escrito que la víctima y su hermano circulaban por Marbella en un Mini Cooper cuando, a la altura de la calle San Javier, fueron interceptados por un vehículo de la marca Suzuki en el que viajaban el principal acusado y dos amigos, uno de los cuales –también procesado en la causa– se bajó junto con él del coche. Los dos hermanos también se apearon del suyo. Y comenzó la agresión.

Según las conclusiones provisionales de la fiscal, el amigo roció un spray en la cara a uno de los hermanos mientras el supuesto autor material de la paliza se dirigía al otro armado con un bate de béisbol, actuando con «animus necandi» (intención de matar), recalca, y comenzó a golpear en repetidas ocasiones a la víctima en el cuerpo y en la cabeza. Para el Ministerio Público, el acusado no logró su propósito inicial al interponerse nuevamente el hermano, que impidió que continuara agrediéndole.

Aun así, la víctima quedó malherida. Sufrió un traumatismo craneoencefálico con fractura compleja y hundimiento, un hematoma subdural y hemorragias internas, además de lesiones en los brazos y en el hombro derecho y policontusiones por todo el cuerpo. Fue evacuado al Hospital Costa del Sol, pero al poco tiempo tuvo que ser derivado al servicio de neurocirugía de Carlos Haya, donde quedó ingresado en el área de agudos al presentar una disminución severa del nivel de conciencia.

Al día siguiente, sufrió un edema cerebral que obligó a realizarle una craneotomía para liberar la presión. Estuvo en coma profundo, aunque logró salir de él y recibió el alta hospitalaria 15 días después, aunque con múltiples afecciones: estuvo en tratamiento con fisioterapia por una hemiparesia (parálisis parcial) del miembro superior derecho, cefaleas, problemas en el lenguaje, cambios de carácter con insomnio, agresividad, amnesia y un deterioro cognitivo moderado/severo. Un año después, fue sometido a una nueva intervención quirúrgica para la reposición del hueso de la bóveda craneal con material óseo del banco de huesos, que tuvieron que fijarle con miniplacas y tornillos.

Las secuelas

Seis años después, sigue conviviendo con múltiples secuelas de la agresión, que la fiscal resume en pérdida de sustancia ósea de la bóveda craneal, trastorno orgánico grave de la personalidad, disastria (un trastorno que afecta a la parte motora del habla) en grado moderado y un déficit motor en el miembro superior derecho. «Las secuelas neurológicas y psiquiátricas se consideran irreversibles y sin tratamiento eficaz», subraya el escrito acusatorio, «siendo de tal entidad que imposibilitan cualquier actividad básica de la vida diaria, por lo que precisa ayuda y supervisión estando afectado de una incapacidad permanente en estado de gran invalidez».

La representante del Ministerio Público resalta que las lesiones pusieron a la víctima en situación de «compromiso vital» y que «hubiera fallecido» de no haber sido atendida precozmente en urgencias y derivada a neurocirugía, donde se le practicó una intervención descompresiva para controlar el edema cerebral. El hermano, por su parte, sufrió traumatismos en la cabeza y en los brazos, además de un cuadro ansioso depreviso, aunque solo tardó 10 días en curarse y no tiene secuelas.

Para la fiscal, los hechos constituyen un delito de homicidio en grado de tentativa, que atribuye al principal acusado, y una falta de lesiones, que achaca a su amigo. Para el primero, pide una pena de nueve años, nueve meses y 15 días de prisión, orden de alejamiento de 500 metros de su domicilio y prohibición de comunicación por cualquier medio durante dos años más a la pena de cárcel que se le pudiera imponer. Para el otro procesado solicita dos meses de multa a razón de una cuota diaria de 30 euros.

Asimismo, pide que el presunto autor material de la agresión indemnice a la víctima con la suma de 638.456 euros por las lesiones, los días impeditivos y las secuelas que le dejó el ataque.

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