Acosol e Hidralia retiran del saneamiento de Marbella más de 1.300 toneladas de toallitas

Acumulación de toallitas en las depuradoras /SUR
Acumulación de toallitas en las depuradoras / SUR

La campaña 'El extraño caso de las toallitas' concienciará a la población de que no se tiren al inodoro

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZMarbella

Las tuberías de la ciudad están atascadas por la acumulación de toallitas higiénicas que creemos que son biodegradables pero que perduran hasta 500 años. En Marbella el pasado año se recogieron más de 1.300 toneladas de este material: 800 toneladas llegaron a las depuradoras y 540 se extrajeron de las tuberías tras haber provocado atoros.

No es solo un problema económico, sino medioambiental ante el que se han unido la empresa pública de Abastecimiento de Aguas y Saneamiento de la Costa del Sol, Acosol, y la empresa gestora del ciclo del agua, Hidralia, que han iniciado la campaña 'El extraño caso de las toallitas' con el objetivo de concienciar a la población de que no las tiren al inodoro.

El consejero delegado en funciones de Acosol, Manuel Cardeña, ha concretado que las estaciones depuradoras de su competencia han retirado 2.100 toneladas de residuos procedentes del cribado durante 2018 y que ha supuesto un gasto de casi dos millones de euros para la empresa.

Además ha propuesto que se tomen medidas legislativas para acentuar el control y la vigilancia sobre las empresas que fabrican estas toallitas que no son biodegradables «para prohibirlas, evitar que se comercialicen u obligarlas a que sean biodegradables, porque es un problema solucionable desde el origen» ha señalado.

Por su parte, Fulgencio Díaz, gerente de Hidralia en la Costa del Sol Occidental, ha indicado que de los 870 kilómetros de red de saneamiento que gestiona la empresa, se han retirado 540 toneladas de toallitas en Marbella, 276 en Estepona, 25 en Manilva y 13 en Benahavís. El mantenimiento de esta red ha supuesto un gasto de 3,5 millones de euros para Hidralia, provocada en gran parte por los atascos generados por la acumulación de toallitas.

Dïaz y Cardeña presentando la campaña
Dïaz y Cardeña presentando la campaña / Charo Márquez

El objetivo principal de la campaña 'El extraño caso de las toallitas' es concienciar a los usuarios de que el inodoro no puede ser utilizado como papelera, y se centra especialmente en las toallitas, por el uso generalizado de las mismas y la conciencia mal popularizada de que es un material rápidamente biodegradable, sin mayores consecuencias. Sin embargo causan graves problemas en las redes públicas de saneamiento y alcantarillado y en el medioambiente.

Además de las toallitas no se debe tirar al WC ningún elemento higiénico o cualquier otro residuo sólido como bastoncillos, papeles, pañales, tampones o cualquier otro material.

Desde Acosol e Hidralia recuerdan que el sistema de desagüe de las ciudades se inicia en cada hogar y va a unirse con el resto de vecinos de la comunidad, donde comienzan los primeros atascos y cuya reparación supone un coste a los particulares, al ser instalaciones interiores.

De ahí, pasa a unos colectores generales que están bajo las calles y que recogen el agua residual para llevarlas, en su caso, a las estaciones de bombeo que las conducen hasta las EDAR (Estación Depuradora). Todos los residuos - y en especial las fibras de las toallitas- pueden bloquear estas instalaciones por acumulación, provocando un mal funcionamiento del servicio. La acumulación de este residuo dificulta considerablemente la actuación en los sistemas de saneamiento, convirtiéndose en un verdadero 'monstruo de las cloacas', de costosa y difícil eliminación.