Un ‘coach’ para cada ocasión

Tanto si quiere vestir a la última como si pretende un profundo cambio de vida, seguro que hay un mentor que le puede ayudar

César Díaz es un ‘personal shopper’ habitual de Puerto Banús./
César Díaz es un ‘personal shopper’ habitual de Puerto Banús.
JOAQUINA DUEÑASmarbella

Hoy en día no hay reality , talent show o programa de televisión que se precie en el que no haya un coach. Se trata de asesores especialistas que ofrecen sus servicios para ayudar en todo tipo de tareas y que prestan su experiencia sobre materias específicas a sus clientes. A saber, si tiene un evento próximamente, en lugar de recorrer una boutique tras otra y terminar plagado de dudas, puede recurrir a los consejos de un personal shopper. Del mismo modo, si lo que quiere es ponerse en forma los entrenadores personales se adaptan a su horario y a sus necesidades... y así, con los coaches personales o las doulas. Todos ellos tienen como objetivo que sus clientes alcancen sus propias metas.

Pero, ¿en qué consisten esas guías? Leonor Cabrera es directora de Viventi, una escuela de comunicación y desarrollo personal de Arroyo de la Miel especializada en coaching wingwave, que trabaja con la sincronización de los hemisferios cerebrales. «El coaching personal es un proceso de acompañamiento que realizamos a personas para que den lo mejor de sí», asegura. «De lo que se trata es de ayudarlas a disolver miedos, bloqueos, dudas y alinearlas con quienes son en realidad, con su potencial y con lo que podríamos llamar su fortaleza interior, de modo que puedan estar a gusto consigo mismas y, en última instancia, alcanzar la felicidad, la realización y aquellas metas que tienen en la vida», explica Cabrera que deja caro que no tratan patologías. «Nosotros trabajamos siempre con personas que están sanas y tienen disponibles todos sus recursos. Pero hay ocasiones en las que las emociones se quedan grabadas en nosotros y nos obstruyen recursos. Con el coaching wingwave deshacemos el nudo que genera esa emoción enquistada que nos imposibilita estar donde queremos».

Entre sus clientes, todo tipo de personas, desde emprendedores en su tarea de consecución de objetivos hasta aquellas que quieren superar una situación concreta como una enfermedad o un proceso de fecundación in vitro. Tanto es así, que existen asesoramientos específicos para momentos puntuales de la vida. Ese es el caso de Jasmin Bunzendahe, doula desde el 2010. «La labor como doula es la de acompañamiento integral durante el embarazo, el parto y después del parto. Se trata de un apoyo más a sumar al del personal sanitario, en este caso, de tipo emocional», explica. «Las madres se encuentran solas en muchas ocasiones y con demasiada información contradictoria. Como doula facilito información seria y contrastada utilizando como fuente la Organización Mundial de la Salud o la Asociación Española de Pediatría para que la mujer valore y decida. Una vez que ella toma la decisión, mi trabajo es el de apoyarla». Desde Málaga hasta Estepona, además del respaldo a la gestante, también apoyan a la mujeres durante la lactancia, el duelo o en la maternidad en general a través de La luciérnaga con luz propia. «Ya no vivimos como antes en tribu, en pueblos en los que todos nos conocíamos, ahora vivimos en pisos aislados y ese el motivo por el que cada vez son más necesarios este tipo de acompañamientos», reconoce.

In corpore sano

Pero no sólo hay coaching emocional, de hecho, la palabra es un anglicismo procedente de coach: entrenador. Así, los coach más literales son los entrenadores personales, aquellos que trabajan con sus clientes el cuerpo y la forma física. Nathalia Rene lleva 16 años ayudando a otros a ponerse en forma y tiene claras cuáles son las ventajas de sus servicios personales: «En una clase colectiva cada persona tiene que adaptarse al ritmo del entrenamiento, en mi caso es justo al contrario». En un mundo, el del asesoramiento y el entrenamiento, plagado de intrusismo, Nathalia Rene expone las claves de un buen entrenador personal: «Primero, conocimientos y segundo, motivar al cliente porque no se trata sólo de algo físico, sino que se crea un vínculo que llega a cambiar la vida de las personas a las que entrenas».

Afinando aún más en las cuestiones físicas o estéticas, encontramos a los personal shoppers (compradores personales), profesionales dedicados a comprar o a asesorar en las compras a sus clientes. Pueden ayudar a tener un buen fondo de armario, a preparar la maleta o comprar para que los clientes no tengan que hacerlo. Así lo explica César Díaz Martín, personal shopper de Marbella: «La mayoría de mis clientes son del Golfo Pérsico y lo único que quieren es no tener que ir de compras, así que tras una reunión en la que me dicen lo que buscan, yo hago la compra y se la llevo a su hotel», explica. «Muchas veces me los encuentro tomando café justo al lado de la boutique de Puerto Banús a la que yo voy pero, en absoluto entran conmigo, porque no les gusta nada ir de compras», asegura. Cuestión de comodidad.

 

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