El fiscal del 'caso Astapa' pide más tiempo y que se declare la complejidad de la causa

Tras nueve años de instrucción y con el proceso bloqueado, el Ministerio Público reclama, al menos, un año y medio más

HÉCTOR BARBOTTAMarbella

Más de nueve años de instrucción. y lo que queda. El 'caso Astapa' que en junio de 2008 provocó un terremoto político en Estepona con la detención de 25 personas, entre ellas el entonces alcalde, Antonio Barrientos, parece condenado a una instrucción eterna.

El fiscal del caso ha remitido un escrito al titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de esa localidad en el que le solicita más tiempo para acabar su trabajo tras la entrada en vigor de la ley 41/2015 que establece la conocida como 'caducidad' para la duración de la instrucción.

En concreto, el representante del Ministerio Público ha solicitado que se establezca como plazo de la instrucción el de 18 meses a computar desde el 6 de diciembre del año pasado, fecha en la que entró en vigor la citada ley, previa declaración de la complejidad de la instrucción.

En su escrito, al que ha tenido acceso SUR, el fiscal reconoce que no parece previsible que la instrucción pueda terminar antes del 6 de junio de este año, fecha en la que expiraría el plazo máximo de la fase de instrucción según el nuevo articulado de la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

El juez ha pedido a las partes que se pronuncien sobre esta petición del fiscal, que de aceptarse llevaría el periodo de instrucción de la causa por encima de una década, ya que el procedimiento se inició un año y medio antes de la operación policial de junio de 2008 después de que el entonces concejal socialista David Valadez denunciara prácticas irregulares de sus propios compañeros en el Ayuntamiento.

La instrucción, sin embargo, podría prolongarse más allá de los diez años, ya que la petición del fiscal matiza que es necesario un plazo de 18 meses más, «salvo prórroga».

El Ministerio Público alude a la complejidad de la causa, que cuenta con más de un centenar de investigados, pero no hace referencia a la escasez de medios del juzgado, situación que sí ha sido puesta de relieve por el propio juez instructor en algunos de sus autos. Recientemente, el magistrado aseguró que tuvo que dedicar agosto a escanear personalmente documentación que estaba archivada en papel y de la que no se podía dar traslado a las partes por falta de copias en soporte digital.

La falta de medios del juzgado es tan acuciante que en algunos casos el instructor se ha visto obligado a retrasar la adopción de medidas cautelares solicitadas por el fiscal porque los documentos relativos a los delitos que se le atribuían a uno de los investigados no estaban escaneados, y por lo tanto no se le podían trasladar a su abogado para que ejerciera la labor de defensa.

Críticas

La instrucción del 'caso Astapa', por la que han pasado ya cinco magistrados diferentes, ha sido puesta en tela de juicio por muchos de los imputados, la mayoría de los cuales desconocen al día de hoy cuáles son exactamente los delitos que se les atribuyen. El exalcalde Antonio Barrientos, hoy ya alejado de la política y dedicado a su profesión de médico geriatra, recuerda que sólo prestó declaración durante cinco minutos en el momento de ser detenido y nunca más fue llamado por el juzgado. Otros investigados sostienen que el bloqueo de la causa se ha convertido en una tortura a la que no le ven final.

La instrucción incluso motivó críticas del consejero de Justicia, Emilio de Llera, que la calificó de «insuficiente» y «absolutamente ineficaz», lo que dio lugar en su día a una protesta formal ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía por parte del juez instructor, Jesús Torres Núñez.

Muchos de los abogados atribuyen el retraso de la causa a la deficiente instrucción que se realizó desde el comienzo, ya que el informe policial que dio origen a la operación contenía groseros errores, con propiedades que se asignaban a los posteriormente imputados que no eran tales, la atribución errónea de cuentas bancarias e inversiones que no existían.