Los 18 años de Laura Pausini

La italiana no pasó desapercibida por Starlite./
La italiana no pasó desapercibida por Starlite.

La cantante llora y se emociona ante un Starlite que captó que la italiana es ya un mito del pop europeo

IVÁN GELIBTER

18 años y tres meses. Ese es el tiempo que había transcurrido, hasta la noche de ayer, de la última visita de Laura Pausini a Málaga. Entonces éramos todos más jóvenes, y el escenario era bien distinto. Aquello fue un baño de masas en una plaza de Toros de la Malagueta a rebosar, justo después de haber sacado aquel disco de Las cosas que vives, en la que una joven Laura se mordía el dedo de una manera ingenua, casi inocente. Por aquel entonces ella ya era una diosa del pop europeo, aunque ni de lejos había vendido las 70 millones de copias que ha colocado en el mercado a día de hoy.

Laura ha cambiado. Ya no es esa joven italiana que prometía una carrera fulgurante. Ahora y anoche fue una prueba clara de ello, es un animal sobre el escenario. Un monstruo de la canción que arrolló con todo lo que encontró a su paso al tiempo que no dejaba ni un instante para asumir que tu infancia y adolescencia iban de la mano de sus canciones. De la adolescencia y de un joven amor truncado como habla en el tema de los temas, La soledad, y una partida de Marco que una vez más supo interpretar de tal manera que hacía sentir que todos estábamos «entre inglés y matemáticas». Pero aquello era solo el epílogo de todo lo anterior, en el que no se echó de menos a James Blunt y su Primavera in anticipo; así como nadie buscaba con la mirada a Kylie Minogue en Limpio. Duetos aparte, la gira de Pausini tiene un título que lleva consigo el sentido de lo quería plantear, y es que Marbella y el Starlite es la última -y única- parada de la artista en España de The greatest hits world tour, que en definitiva es un homenaje a los fans que en 1997 ya gritaban con ella en el coso malagueño.

En tres idiomas (español, italiano e inglés) fue hilando todo el discurso, compuesto por la sensiblería de una joven Laura de su primer trabajo. Luego estuvo el momento de recordar a su abuela mientras sonaba un En cambio no su última dedicatoria que apenas pudo terminar porque sus lagrimas llenaron la escena por completo. De ahí pasó a Las cosas que vives y su Inolvidable; continuado por su fase anglosajona con Surrender para posteriormente retomarse a ella misma con Entre tú y mil mares.

Demasiado lejos

Laura llevaba demasiado lejos de nuestro país. Para muchos, su paso por el programa de La Voz sería meramente testimonial, como si se tratara de una figurante. Quizá habíamos olvidado quién era ella, y así como la trayectoria en el programa la ha consolidado como un gran acierto de Mediaset, lo mismo se podría decir de la producción del Starlite. La italiana no es una cualquiera y no tiene ni tuvo la intención de pasar desapercibida. Ni con su voz y su interpretación, pero tampoco con el contínuo diálogo con unas gradas y unas plateas que estaban prácticamente llenas.

Cuando Laura Pausini salió al escenario de la Plaza de Toros tenía 23 años. Ayer, en la cantera de Nagüeles, había una cantante de 41. Pero mientras ella seguía siendo la misma, con más discos vendidos y más experiencia, uno jamás pudo quitarse de la cabeza que con tan solo 10 años la italiana había sido la protagonista del primer concierto de su vida. Por eso, cuando ella Se fue, sigilosamente, no era difícil ver alguna lágrima que confirmaba que Laura, ayer, pasó de ser historia, a ser una leyenda viva en un gran imaginario musical.

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