Zaldívar entra en prisión y la Audiencia prevé decidir esta semana sobre el ingreso de Pantoja

Maite Zaldívar, a la entrada en prisión esta tarde. /
Maite Zaldívar, a la entrada en prisión esta tarde.

La exmujer de Julián Muñoz acudió ayer al centro penitenciario de Alhaurín de la Torre para cumplir una pena de dos años y medio de cárcel

JUAN CANOMálaga

Es la crónica de un final anunciado. Maite Zaldívar ingresó ayer por la tarde en prisión para cumplir la pena de dos años y medio de cárcel a la que ha sido condenada en el conocido como caso Pantoja. Pero hubo sorpresa de última hora. No entró en el centro penitenciario de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), como al parecer tenía pensado, sino en el de Alhaurín de la Torre, donde se encuentran su hermano Jesús y su exmarido, Julián Muñoz.

La suerte que correrá Isabel Pantoja, otra de las condenadas en el caso, se conocerá previsiblemente a finales de semana, una vez que la Sección Segunda tome una decisión sobre la solicitud de suspensión de la pena presentada por la tonadillera, así como el pago aplazado de la multa (en cinco cuotas trimestrales de 210.000 euros), como adelantó SUR el viernes. Su petición ya está en manos de la Fiscalía Anticorrupción, que emitirá un informe con su postura al respecto. El criterio del Ministerio Público no es vinculante, por lo que la última palabra la tendrá el tribunal.

Zaldívar, por su parte, no apuró hasta el último de los 10 días la cuenta atrás, según los cálculos de sus abogados, terminaba hoy que la Audiencia dio a los condenados para cumplir «voluntariamente» la pena. Ayer, a las 19.38 horas, llegó a la puerta del centro penitenciario malagueño para pasar su primera noche entre rejas. Lo hizo acompañada por sus dos hijas, Eloisa y Elia, y su actual pareja, Fernando Marcos, que le dedicó un sentido mensaje en Facebook.

Completamente vestida de negro y con una carpeta llena de documentos sujeta sobre su pecho, enfiló los últimos metros de libertad flanqueada por media docena de guardias civiles que la separaban de los periodistas apostados en la puerta. No hizo declaraciones. Pese a las gafas de sol, su rostro delataba el calvario de las últimas semanas, en las que ha compartido almuerzos con amigos; el de ayer a mediodía, con sabor a despedida, fue en un restaurante de San Pedro Alcántara, rodeada de sus familiares más directos. Justo antes de cruzar el umbral del presidio, Maite abrazó emocionada a sus dos hijas.

Recurso al Constituciona

Zaldívar es la tercera de los siete procesados en el caso Pantoja que ingresa en prisión. El primero fue su exmarido, conducido directamente de los juzgados a prisión el 13 de marzo de 2013 tras conocer su condena a cuatro años y seis meses que le impuso el tribunal. El segundo, su hermano Jesús, que entró la semana pasada para cumplir la misma pena que Maite. La defensa de los Zaldívar, ejercida por el despacho Herrera&Ábalos, que tiene presentado un recurso en el Tribunal Constitucional, descartó solicitar que se paralizara la ejecución y ambos decidieron acatar el ingreso en prisión.

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La sentencia consideró probado que, durante el matrimonio, Maite Zaldívar «estaba al corriente de las actividades de su esposo, así como del origen del dinero en efectivo que aquél manejaba», señalando que Muñoz «llevaba cantidades elevadas de dinero al domicilio familiar, con una cadencia regular al margen de su sueldo legalmente establecido». De común acuerdo, ambos cónyuges adquirieron diversos bienes y sociedades con el objetivo de «invertir en la economía legal las ganancias procedentes de sus actividades ilegales y en todas ella evitaban que los bienes aparecieran a su nombre», según la resolución judicial. Su defensa mantuvo que tanto ella como su hermano creyeron que el dinero podía proceder de las actividades políticas legales de Muñoz y sus negocios con promotores inmobiliarios. Y argumentó que muchas decisiones tomadas por Maite se debieron a su estado de ánimo como mujer traicionada por su marido, y que nunca tuvo conciencia de cometer un delito.

El pasado 23 de octubre era Jesús Zaldívar, hermano de Maite Zaldívar, exmujer de Julián Muñoz, el que ingresaba la prisión de Alhaurín de la Torre para acatar el cumplimiento voluntario de la pena de dos años y medio impuesta por la Audiencia Provincial de Málaga por un delito de blanqueo de capitales.

Durante el juicio, la defensa de los Zaldívar admitió que Maite creó sociedades y movió dinero del exalcalde de Marbella a Suiza, pero sin conocer su procedencia ilícita. También reconoció que, tras el divorcio, ella intentó poner a salvo de Muñoz el dinero que quedaba en casa y que fue su hermano Jesús quien le quiso ayudar para que tuviese algo, pero que éste no se quedó con nada.

La defensa de ambos, ejercida por el despacho Herrera&Ábalos, mantuvo durante la vista oral que Maite sólo hizo lo que podía hacer, como muchas mujeres abandonadas, «coger el dinero y ocultarlo a su marido». Argumentó que muchas decisiones tomadas por su clienta se debieron a su estado de ánimo, como mujer traicionada por su esposo, y por la depresión. También aseveró que nunca tuvo conciencia de estar blanqueando dinero, ya que pensaba que podía proceder de sus actividades políticas legales y sus negocios inmobiliarios.