Pet Shop Boys inundan la cantera de Marbella de pop y confeti

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Uno de los cambios de vestuario durante el concierto / Josele-Lanza -

  • El dúo británico repasa su repertorio ante unas 2.000 personas

El dúo formado por los británicos Chris Lowe y Neil Tennant dispuso anoche en Marbella, ante cerca de 2.000 personas de holgada economía, lo mejor de un repertorio único y repleto de éxitos. El concierto forma parte de la presentación mundial de su último trabajo "Electric", otro ejemplo de su inagotable creatividad y de unas inquietudes artísticas que les hacen aproximarse a lo mejor de la electrónica contemporánea.

Durante una hora y media, los Pet Shop Boys demostraron en el Starlite por qué son una de las bandas que hay que ver, al menos, una vez en la vida. Su espectáculo, medido con una precisión arquitectónica y animado por luces, confeti y por las divertidas coreografías de dos portentosos bailarines, es uno de los shows imprescindibles del pop internacional desde hace varias décadas. Eso se deja notar sobre todo en el segundo tramo del concierto, momento en que los británicos disparan lo más contundente de una munición infalible, regada con elegancia y con ganas de fiesta.

La melodía que abre "Suburbia" es capaz de emocionar a cualquiera. También "It's a sin" o "Go west", himnos sencillamente irresistibles en los ámbitos más diversos, también en la cantera de Marbella. "Always on my mind", una versión del clásico de Elvis Presley que ya es propia, terminó de levantar al respetable. La sorpresa es que ese entusiasmo también se advierte con canciones más recientes como la machacona "Flourescent".

Lo mismo ocurre con "Axis" y "Vocal", apertura y cierre, respectivamente, de un concierto engrasado y que roza la perfección, tanto en escena como en contenido. Poco espacio para las baladas -incluso la preciosa "Rent" cayó acelerada- y ningún momento para el descanso. Cada actuación de los Pet Shop Boys es una nueva confirmación de su talento; un caso clínico de renovación que contrasta con la experiencia de más de 30 años en las tablas movedizas del pop electrónico.