«El nivel de vida que tengo aquí no lo alcanzaría en España ni con varios años de experiencia»

Jesús Campos, junto al cartel de entrada a Cranfield. /
Jesús Campos, junto al cartel de entrada a Cranfield.

Jesús Campos Sánchez, técnico de procesos en industrias agroalimentarias

ANTONIO J. GUERRERO

De niño no pudo viajar fuera de España, los grandes viajes que realizaba eran los partidos de la base del balonmano en Antequera. Cumplidos los 18 años, se planteó estudiar en Córdoba y al terminar la carrera, se decidió por un máster para poder encontrar trabajo.

A través de un convenio entre las universidades cordobesa e inglesa, consiguió en 2013 trasladarse a Cranfield, situada entre Milton Keynes y Bedford. Para aprender bien inglés decidió «tener un grupo de amigos de diferentes países, así evitaba hablar español y aparte conocer sus culturas, tradiciones, comida y forma de ver la vida, cosa que es realmente interesante».

«Adaptarme no fue fácil y tuve un período de 3 a 4 meses donde estaba un poco perdido, aquí la forma de ver las cosas es completamente diferente a la de Málaga». El inglés fue su primer y gran problema de adaptación: «Me costó seis meses entender más o menos todo, la capacidad de expresarse o hablar se va ganando continuamente, eso funciona a base de escuchar, entender y ponerlo en práctica. Es un proceso de aprendizaje continuo y esto en dos horas de academia a la semana no se consigue».

Le llama la atención el cambio en la educación entre ambos países: «El nivel de conocimientos en Reino Unido es más bajo que el de España». Pero destaca que en Inglaterra, las universidades tienen muchos contactos con empresas, por lo que además de desarrollar un trabajo de estudios, este «proyecto es útil para la empresa», garantizando la «experiencia necesaria para desenvolver un trabajo más fácilmente».

Se queda con el modelo inglés de prácticas: «En España es muy pobre y las empresas intentan evitarlo aunque digas que trabajas gratuitamente para ellos. Las empresas no se dan cuenta de la cantidad de oportunidades y beneficios que provee establecer contacto con las universidades».

Lamenta que en España a las empresas no le interesen los universitarios recién salidos de las facultades: «En Inglaterra finalmente, las empresas ofrecen trabajo a los jóvenes, según ellos crean competentes, tengan o no tengan nivel de experiencia necesaria».

Allí la empresa paga para que el trabajador obtenga los conocimientos necesarios para desarrollar con eficacia su trabajo. «En el caso de España tristemente no es así, ya que esperan que vengas de la universidad con todo sabido de antemano».

A pesar de encontrar el futuro laboral en tierras inglesas, añora España, sobre todo a su novia, sufamilia y amigos. «Otra cosa que echo muchísimo de menos es el sol; aquí ves poco sol y eso durante los primeros meses te afecta un poco al estado de ánimo, pero al final te acabas acostumbrando».

Jesús Campos destaca que en Inglaterra «tú puedes ser quien tú quieras, siempre y cuando te lo propongas y seas sensato. Aquí hay infinidad de oportunidades y si quieres cumplir tu sueño puedes hacerlo, pero nadie ha dicho que vaya a ser fácil».

Espera regresar a España, aunque sabe que le resta tiempo: «Ahora tal y como se encuentra la situación, pienso que aún no hay sitio para mí en España. El nivel de vida que aquí poseo, por el momento, creo que no lo conseguiría alcanzar en España ni con varios años de experiencia a mis espaldas», concluye.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos