«Nadie deja su país por amor a la ligera, yo me lo pensé mucho»

La pareja posa en una visita al mítico parque de atracciones Tívoli de Copenhague. /
La pareja posa en una visita al mítico parque de atracciones Tívoli de Copenhague.

Sofía Moreno Rodríguez, empleada de hotel en Copenhague, Dinamarca

MARI CARMEN JAIME

Sofía Moreno conoció en Mijas a Lasse Peter hace casi tres años. En realidad se trataba de un reencuentro porque sus vidas estaban unidas, aunque no directamente. Esta joven diplomada en ciencias empresariales es la menor de dos hermanas, y casualidades de la vida, había compartido pupitre de pequeña con quien ahora va camino de ser su cuñado. Ante un panorama tan complicado como el de España en 2013, y con una relación que avanzaba viento en popa pese a la distancia, la chica decidió probar suerte en la capital de Dinamarca.

Quién es

Datos: Sofía Moreno Rodríguez.
Estudios: Diplomada en Ciencias Empresariales
Idiomas: Inglés y danés
¿Qué está haciendo?: Camarera en un hotel a las afueras de la capital
Aspiraciones: Mejorar su nivel de danés y formarse como profesora de infantil
Aficiones: El flamenco, sobre todo el baile
Lugar: Copenhague (Dinamarca)
Población: 569 557 habitantes.
Ubicación: Reside en el distrito de Bagsværd, a unos 12 kilómetros al noroeste de la capital.
Economía: Centro de negocios para Dinamarca, Escandinavia y Suecia. La biotecnología es una industria en auge.

Sofía es gran amante del flamenco -practicó baile de los 3 a los 24 años- y muy querida en su familia. Por eso, reconoce «pensó mucho» su mudanza. Y aunque hay quien considera que su decisión fue un impulso, estuvo preparando su partida durante meses, sobre todo por el idioma. Es el consejo que da a todo el mundo, que no tome la decisión a la ligera.

En Dinamarca para tener un trabajo acorde a estudios superiores se necesita nivel muy alto de inglés y, por supuesto, danés. Mientras avanza en ese camino -actualmente está en el último nivel hacerse con titulo del idioma- trabaja como camarera en un pequeño hotel en Slangerup, al norte de Copenhague. Este ambiente hogareño le ha permitido conocer de cerca una cultura «plagada de buenas personas, pero muy cerrados».

Los clientes de su hotel son sobre todo amantes de la naturaleza que disfrutan de paisajes nevados en cualquier época del año. Este atractivo tiene características a las que, una joven criada en pleno corazón de la Costa del Sol, cuesta adaptarse. «Un día como hoy, en pleno invierno, a las 15.30 horas es totalmente de noche y las tardes se hacen larguísimas».

Pasar tiempo con su familia política, de las que ha aprendido la fluidez del danés y a practicar ese inglés que uno aprende en el instituto y luego no emplea por falta de tiempo. Mejorar su formación «ayuda a pasar el tiempo».

«A los inmigrantes, cuando están oficialmente registrados, el Estado le paga de forma íntegra los cursos de idioma tres años». Pero no solo eso, «estudiar cualquier carrera es gratis», explica. No en vano, el país se conoce por liderar el ranking en el cobro de impuestos en Europa y el mundo.

Sofía, que reside en el distrito de Bagsværd, a unos 12 kilómetros al noroeste del centro de Copenhague, quiere encauzar su labor profesional al sector de la educación infantil. De hecho, durante su época de estudiante aprovechaba el verano cuidando niños y se sacaba un dinerillo extra.

El sector servicios está en auge en un territorio que supo capotear la crisis «optando por mantener el mismo cambio de divisas para fortalecer sus reservas», resume la economista. La capital, que es centro de negocios para país, Escandinavia y Suecia es el punto con más habitantes y por tanto, el que acoge a jóvenes y familias.

«Si tienes un hijo el Estado te ayuda son subvenciones cada tres meses, hasta los 18 años». Políticas como esta permiten mantener la economía de servicios educativos en los primeros niveles -de 0 a 3 años- ambiente en el que ella se mueve con gran seguridad. «Tiene poco que ver con mi formación académica, pero hay muchas posibilidades para obtener el empleo».

Pero las encaladas fachadas de Mijas Pueblo siguen en la mente de esta mijeña y su pareja. Lasse pasó parte de su infancia residiendo en el municipio, donde su familia aún conserva propiedades. Así, la joven, que había pasado temporadas en Dinamarca antes del traslado, tiene claro que, a largo plazo, cambiará el blanco de las nieves por el de sus calles.

 

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