Laura Franco, María Reyes y Aída Benoit, en femenino plural

Laura Franco, María Reyes y Aída Benoit protagonizan una propuesta diversa y multidisciplinar en la muestra 'Fragmentos de tres cronologías al azar' en La Caja Blanca

ANTONIO JAVIER LÓPEZMálaga
Detalle de ‘Propuesta escenográfica para vivienda deshabitada’ de María Reyes. :: Salvador Salas/
Detalle de ‘Propuesta escenográfica para vivienda deshabitada’ de María Reyes. :: Salvador Salas

Deje un momento, sólo un momento, de leer. Coja su cartera billetera quizá sería decir demasiado un compruebe cuántos papeles tiene ahí metidos desde no sabe cuándo, piense cuántos le sirven de algo ahora y lo importante que fueron entonces. Algún día. Como ese turno 523 en la panadería; la dolorosa de 12 euros por una caña, un botellín de agua y una de huevos rotos en el Autogrill Iberia; el billete tatuado de metro; la publicidad de un Compro oro.

Son algunos de los papeles guardados por Laura Franco durante su estancia de tres meses en Madrid becada por la Casa Velázquez. «Quería reflexionar sobre lo que en un momento nos parece muy importante y con el paso del tiempo no sirve para nada», avanza Franco (Málaga, 1985) frente a su parte del montaje de Fragmentos de tres cronologías al azar que ayer se inauguraba en La Caja Blanca de la capital, dependiente del Ayuntamiento de Málaga.

Una exhibición que se asoma al trabajo actual de Franco y otras dos jóvenes creadoras: María Reyes y Aída Benoît. Habla la primera de ellas: «Desde 2011 trabajo en la construcción de espacios a partir de viviendas deshabitadas». Su montaje en La Caja Blanca lleva por título Propuesta escenográfica para una vivienda deshabitada. Parte I y ofrece mapas, fotografías, planos y collages en tres dimensiones elaborados a partir de «objetos encontrados», como explica Reyes (Sevilla, 1988), que prepara una exposición en febrero para el espacio de Iniciarte de la capital hispalense.

De las tres propuestas, quizá la que encierra una mayor carga conceptual sea la firmada por Aída Benoît (Málaga, 1992). Se titula Reconstrucción de un origen y ofrece al espectador una aproximación a los conceptos de manipulación y destrucción de la materia. «Pretendo basarme en la materia, en este caso, la madera, para construir algo diferente a lo que es en origen, pero partiendo de los elementos básicos de ese mismo material», avanza Benoît, la más joven de las tres jóvenes creadoras.

Y, pese a esa juventud, la memoria de los materiales, del territorio, personal surge como hipotético hilo conductor entre las tres propuestas. Al fin y al cabo, ya lo dice Laura Franco en el título de su montaje: Los recuerdos son facturas a tu nombre. Y en ocasiones ese precio no se paga con dinero.