El camino que lleva a Marvel

La malagueña Carmen Carnero dibuja su futuro en el cómic avalada por las grandes editoriales

MARINA MARTÍNEZMÁLAGA
Carmen Carnero dedica doce horas diarias al dibujo/
Carmen Carnero dedica doce horas diarias al dibujo

A veces cuesta creer en el destino. Otras, no hay explicación posible más que el destino. A Carmen Carnero, esa casualidad le puso delante un día su futuro. Cayó en sus manos un cómic y pensó: «¿Qué es esto? ¡Me gusta!». Tenía unos 16 años y ni imaginaba que podía existir la profesión de dibujante de cómic. Desde entonces, no se ha desviado de aquel camino. Y no ha parado de estudiar y practicar. Se licenció en Bellas Artes por la Universidad de Granada, pero ha ido ampliando currículum con talleres de lo más diversos, desde dibujo, grabado y fotografía hasta restauración, cómic y tatuaje.

Empezó siendo entintadora de otros dibujantes. También ha sido portadista y desde hace unos siete meses aproximadamente se dedica profesionalmente al dibujo. Varios reconocimientos le avalan. Entre los más recientes, el primer premio en Dibujo Artístico y tercero en Ilustración y Cartel Trazos 2007, de la Facultad de Bellas Artes Granada; o el segundo premio de MálagaCrea Cómic 2011.

En las grandes editoriales se han dado cuenta de su talento. A sus 30 años, esta malagueña puede presumir de ser dibujante de The end of X-Factor (257 al 259) para Marvel y de Dial-E for Evil y Justice League of America 7.1 Deadshot para DC Comics. No ha sido fácil. «Fue un proceso largo», recuerda esta polifacética joven también aficionada a la danza del vientre y el tatuaje. Sin olvidar la fotografía. Nunca se separa de su cámara.

En el cómic comenzó «como todo el mundo», asistiendo a salones para revisiones de book y entrevistas con editores. «A veces con suerte conseguía pruebas para estas dos editoras, entre otras. Finalmente, busqué un representante (David Macho de Spanish Inq) y con su ayuda conseguimos una oportunidad en Marvel y posteriormente DC», explica, con el conocimiento de causa de que es «muy duro entrar y más aún mantenerse». «No consigues esta oportunidad si no ven que trabajas y mejoras cada día», añade la malagueña, que actualmente realiza su tesis doctoral. Logra compaginarlo con el trabajo. «Cuando tienes fecha de entrega es lo que toca, hay que olvidarse de fines de semanas, vacaciones y demás», admite.

Le supone esfuerzo, pero no le cuesta. La vocación pesa más. La mejor prueba son las doce horas diarias que pasa ante la mesa de dibujo. Su objetivo sobre todo es «aprender y mejorar cada día». Superarse es un reto diario. Y la motivación está en conseguirlo: «Lo que pensé que jamás sería capaz de dibujar hace unos meses, ahora me atrevo a hacerlo sin problemas».

No lo esconde. Carmen Carnero es muy exigente. Siempre va a más. «Nunca estoy satisfecha con lo que dibujé ayer, pero uno se siente bastante bien cuando va a una tienda de cómics y ve su nombre en la portada de alguno», confiesa.

Y eso que andar por el mundo del cómic en España no es precisamente un paseo. «No se valora tanto como en otros países. No tenemos cultura de ir a las tiendas de cómic a comprar cada semana por no mencionar que esta crisis está afectando bastante a todo el mundo del arte», considera Carmen Carnero, advirtiendo de que hay «muy buenos dibujantes, pero casi ninguno trabaja para España». Le falta optimismo: «Es una realidad que dudo que cambie».

No es obstáculo para seguir abriendo puertas. Ni para continuar soñando... y cumpliendo esos sueños. El más inmediato, dibujar a Superman. «Haré todo lo posible por conseguirlo». A dedicación no le ganan. Por eso se puede permitir el lujo de tener una meta ambiciosa: «Que mi trabajo sea un referente. Quiero que alguien algún día pueda decir, tal cómic de Carmen Carnero es una referencia». Aunque en estos momentos es incapaz de definirse. Para encontrar su sello personal es imprescindible seguirla. Porque está en constante evolución. Quédense con su nombre... y con sus dibujos.

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