Eventualmusic da el salto

Ismael Béjar posa en la sala del polígono San Luis recién ampliada./
Ismael Béjar posa en la sala del polígono San Luis recién ampliada.

La sala de calle Cuernavaca duplica su capacidad hasta las 1.200 personas

REGINA SOTORRÍO

La clave del éxito está en descubrir ese hueco vacío, ese espacio desaprovechado o ese nicho de mercado olvidadoy darle contenido. En definitiva, encontrar tu lugar. Y en esas está Eventualmusic. La sala de calle Cuernavaca duplica su aforo para subir un nivel en el circuito de recintos de conciertos y cubrir un déficit que existía en Málaga: el de los auditorios intermedios. Porque hay locales con capacidad para cien, 300 y hasta 600 personas; y también espacios para 3.000 o más espectadores. ¿Pero dónde toca un grupo que convoca a un millar de fans? Con licencia para recibir a 1.200 personas (frente a las 700 que cabían antes), Eventualmusic se posiciona en ese lugar. Hasta ahora los únicos que podían dar esa oferta eran recintos grandes (como París 15 y Palacio de Ferias y Congresos) que ajustaban su espacio según las necesidades del grupo con estructuras móviles y paneles.

«Antes estábamos muy limitados y había un determinado tipo de artistas a los que no podíamos acceder», explica Ismael Béjar, empresario y músico que se arriesgó a abrir la sala hace ya seis años. La ampliación ha consistido en anexionar una nave contigua del polígono San Luis, incorporando dos barras más y servicios nuevos.

De esta forma, pueden incluir en su parrilla nombres en primera línea que no se plantean ir a recintos de menos de mil personas (aunque luego no siempre los llenen). Además, grupos de la escena indie antes considerados minoritarios son ahora los que mejor funcionan en salas, con una gran capacidad de convocatoria y un público que asegura una buena caja en barra. Al frente de la programación está Iñaki Serrano, que ya trabaja en confeccionar una agenda que dará cabida a todos los gustos y estilos. El cartel, a partir de septiembre.

Pese a este salto, Béjar aclara que nunca cerrará la puerta como ha hecho hasta ahora a los grupos locales, a los que están empezando, a los minifestivales de bandas y al mundo hip hop, aunque sean apuestas que no siempre permitan cuadrar los números. «A lo mejor no se entiende, pero si no siembras no recogerás jamás», señala. Solo hay un campo al que se resiste. «De electrónica, si pudiera no hacer nada, no lo haría. No he montado una sala para eso, esto no es una discoteca», reflexiona el propietario.

En total, Eventualmusic dispone en estos momentos de 1.200 metros cuadrados, entre los que se incluyen once locales de ensayo que están «a tope». «Ahora funcionan mejor que nunca. Todo el mundo está muy quemado por muchas cosas y si encima dejan el grupo les da algo. Esta es la válvula de escape para muchos, su club social y además su hobby», argumenta Béjar. El poder de la música.

De esto se vive o sobrevive, según el caso, pero no se hace negocio. «Mucho más rentable en un polígono hubiera sido montar un puticlub en este espacio. Esto es muchas veces un sinsentido, pero alguien tiene que hacerlo», indica este apasionado de la música en vivo. No se lo ponen fácil con un «seguimiento policial» desproporcionado a una sala donde «nunca ha habido ningún incidente grave», denuncia Béjar. «Te hacen sentir como si fueras un delincuente por dedicarte a este mundo», lamenta.

A eso se suma una reivindicación ya clásica entre las salas de conciertos del polígono: una línea de autobús que diera servicio a la zona las noches de actuaciones y evitara así que el coche particular fuera el único medio de transporte para poder llegar. Aseguran que la línea de Los Prados (24) solo tendría que desviar cinco minutos su ruta para llegar a todos los recintos del polígono. Ahí queda, una vez más, la propuesta.