José Carlos García homenajea a sus proveedores: «Sois el 50 por ciento de mi éxito»
El chef malagueño con una estrella Michelin agasaja a los artesanos que llenan la despensa de su restaurante con un menú de alta gastronomía elaborado con sus propios productos
Nunca aparecen en las fotos, pero tienen parte de culpa de que Málaga disfrute de una gastronomía de cinco estrellas. Ellos y su trabajo, de ... hecho, están detrás de cada una de las estrellas Michelin que se conceden en la provincia. Así lo entiende y valora José Carlos García, que por un día los ha convertido en protagonistas de su restaurante. El chef, primero en obtener la estrella en la capital, ha homenajeado este martes a los productores que llenan su despensa y que le permiten crear sus delicias gastronómicas.
Los principales encargados de abastecer al restaurante compartieron mesa para recordar anécdotas y contar confidencias. Entre otros estuvieron representados el aceite de Finca la Torre, los vinos de Dimobe, las frutas y hortalizas de Eladio Frutas, el pan de El Colmenero de Alhaurín y los pescados y mariscos de Hermanos González. Los asistentes disfrutaron de un menú elaborado con sus propios ingredientes que cautivo a todos. «Esto está maravilloso», aseguraron.
El propio García aseguraba que esta iniciativa surge «en agradecimiento a la gente que me ha acompañado siempre en mi viaje profesional». «Hace muchos años que quiero hacerlo porque es algo que sale del corazón; es un guiño de agradecimiento a la gente que ha hecho un 50 por ciento de mi éxito», añadía.
Posteriormente, durante la cena, les dijo: «Hoy quiero presumir de proveedores, que son artesanos, de la gente que me ayuda cuando lo necesito. Como sabéis, tengo mucha ambición y espero llegar más lejos, y para eso dependo de la gente buena como vosotros».
Proveedores desde la churrería
El chef recordó que algunos de los proveedores son los mismos que ya tenía su padre en la churrería Garrido en Rincón de la Victoria, muchos años antes incluso de que abriera Café de París. Es el caso de Juan Muñoz, de bodegas Dimobe, quien recordaba que al principio llevaban a su padre un vino dulce que lo debían transportar en arrobas porque no estaba ni embotellado. «Él lo metía en botellas de Cardhu para que tuviera más presencia y lo ponía junto al postre», recordaba.
Muy agradecido, José Carlos confesaba que todos ellos lo han acompañado en la duras y en las maduras y que incluso ha escuchado que algunos le llegaron a decir a su padre 'Pepe, no se preocupe usted que ya nos pagará'. «Y eso es de agradecer».
El menú en cuestión comenzó con unos aperitivos entre los que se encontraban su ya tradicional polvorón de pipas de girasol, unos crujientes de paella y zurrapa, acompañados con un cóctel de vermouth de Bodega Muñoz Cabrera. Y continuó con tartaleta-vieiras-remolacha y ajo blanco-anguila-mango (para el que se degustó un Tartratos de la misma bodega).
A continuación, el equipo dirigido desde la sala por Lourdes Luque, elaboró un rustido de alcachofas con chipirones y manzanilla (maridado con La Raspa, de Viñedos Verticales); cigalas con foie gras y setas, y trucha del Pirineo con estragón (Lagar de Cabrera, de bodegas Muñoz Cabrera). La parte salada concluyó con un papillote de ibérico con salsa de miel y mostaza (y un Lagar de Cabrera tinto).
De postre, melocotón, macarrons, gominola de frambuesa y financier acompañados de un moscatel trasañejo Rujaq Andalusí (que casualmente es el mismo que comenzó ofreciendo su padre en botellas de Cardhu rellenas). Una noche redonda.
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