Un segundo tiempo que valió un buen punto
Jugar en Valladolid a las nueve de la noche un sábado de invierno es como hacerlo en La Rosaleda a las 2 de la tarde ... en agosto: un contradiós. No se sabe si por el frío, por esa lluvia tan extraña o porque el equipo está aún sin asimilar los métodos de Funes, el primer tiempo del Málaga fue nefasto, un verdadero horror.
Posiblemente también influyó el grave error de Alberto Herrero, quien a los 4 minutos propició el primer gol de los vallisoletanos, que se las prometían muy felices. Menos mal que los de Pucela andan también más que despistados, erráticos, sin haber asumido el descenso, y sus primeros 45 minutos fueron también infames. Vamos, que era un desastre aquello. Hubo una curiosa toma de la TV (por cierto, la comentarista está consiguiendo que quitar con ella el sonido sea general...) en la que unos aficionados locales bostezaban ante el destrozo al fútbol que estaban haciendo los dos equipos. La buena noticia era que el Málaga llegara al descanso perdiendo por un solo gol habiéndolo hecho tan mal, con el desastre añadido al que parece obliga el nuevo técnico de intentar sacar la pelota jugada desde la propia meta cuando no hay jugadores para ello (salvo Izán Merino, que fue con diferencia el mejor).
Ni un disparo, con errores groseros, peor era imposible, por eso cualquier mejoría era esperanzadora, y ocurrió así, y eso que los locales dispusieron de claras ocasiones en los primeros minutos tras el retorno al terreno de juego, pero el Málaga ya mostraba otra cara. Larrubia, que sigue sin ser el de la pretemporada, fabricó una buena jugada para que Víctor García centrara de maravilla y Niño demostrara su gran olfato y su buen momento. Tras el 1-1, el que pudo marcar otra vez fue el Málaga, pero no pudo ser, y poco a poco los vallisoletanos sacaron fuerzas de flaqueza, pero la amenaza del último minuto esta vez no se hizo efectiva. Un empate meritorio y positivo, pero con muchas dudas aún por resolver y unas carencias en la plantilla que hacen que no nos olvidemos de Loren Juarros...
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