Objetivo del Málaga: recuperar la confianza

Los jugadores del Mirandés celebran su gol con Sadiku, en primer plano, cabizbajo. /Agencia LOF
Los jugadores del Mirandés celebran su gol con Sadiku, en primer plano, cabizbajo. / Agencia LOF

La plantilla, necesitada de un resultado convincente mañana ante el Rayo para aumentar la fe en el proyecto

Pedro Luis Alonso
PEDRO LUIS ALONSOMálaga

¿Por qué objetivo va a pelear el Málaga este curso? En pleno septiembre nadie puede atreverse a ofrecer una respuesta infalible. Queda mucha temporada, pero es indiscutible que los acontecimientos extradeportivos, el tremendo ajuste económico sufrido en el proyecto y la pésima planificación en la confección de la plantilla han debilitado mucho al grupo, con lo que cunde cierta preocupación en torno al equipo. Como solución de urgencia a los dos puntos que se escaparon en Anduva el sábado (1-1 después de que el equipo cobrara ventaja en el marcador), el equipo tiene la ventaja de competir en pocas horas. Lo hará mañana (19.00 horas, Gol) en La Rosaleda ante el Rayo Vallecano, en una cita en la que el objetivo está claro de antemano: recuperar la confianza perdida por muchos motivos relacionados más o menos con el balón. El conjunto se entrenó ayer ya con los canteranos Hugo y Ramón, recuperados de sus molestias, y a las 18.00 horas de hoy tendrá una última sesión previa al choque.

El Málaga era hace un año un claro aspirante al ascenso, aunque públicamente los protagonistas no lo proclamaran en público. En cambio, esta temporada es difícil que pueda estar a la altura, aunque todo es posible. De momento, suma ya diez puntos menos por estas fechas. Si en la Liga 2018-2019 hizo el 'pleno al 15' al imponerse en sus cinco primeros compromisos (1-2 en Lugo, 1-0 al Alcorcón, 0-1 en Almería, 1-0 al Tenerife y 3-0 al Córdoba), ahora se impone otra realidad.

El Málaga ha ganado un encuentro (0-1 en Santander), empatado otros dos (1-1 ante Las Palmas y en su visita al Mirandés) y perdido otros tantos (el 1-0 en Gerona y el 0-1 del Almería). Todos sus choques se han desarrollado en escenarios presididos por la igualdad y resueltos con muy pocos goles, más o menos en la línea de lo que suele marcar la categoría, sólo que a diferencia de lo que pasaba hace doce meses los resultados no se decantan para los blanquiazules.

Dudas sobre el estilo

En el seno del malaguismo cunde la preocupación y es urgente recobrar la confianza en el equipo, pero son inevitables las dudas incluso acerca del estilo del equipo. La fórmula implantada por Víctor Sánchez del Amo, con el balón jugado desde atrás y una apuesta por el ataque combinativo, no termina de ser tan compatible con la plantilla actual como lo era con la que acabó la pasada campaña. Al Málaga le están penalizando mucho las pérdidas de balón en su propio campo. Así llegó el gol de Las Palmas y el del Mirandés, en sendos errores de Diego González y Benkhemassa, y se escaparon cuatro puntos. La plantilla, con sólo diecisiete profesionales, tiene algunas demarcaciones cogidas con alfileres, como la del medio centro defensivo, en la que no termina de estar claro si Boulahroud o Benkhemassa pueden actuar, con Keidi, el especialista, que acude a las convocatorias de la selección de Albania coincidiendo en varias fechas con el calendario de Segunda. Tampoco está teniendo mucha capacidad realizadora, con tres dianas en cinco partidos, dos de Adrián y una del único 'nueve' puro, Sadiku.

En el plano positivo son indiscutibles el compromiso de la plantilla y su identificación con el cuerpo técnico. El equipo ha dado lecciones de profesionalidad y coraje todo el verano, y el rendimiento defensivo está siendo aceptable en líneas generales, pero el problema es que a estas alturas el Málaga no termina de ver a los conjuntos más poderosos de Segunda como rivales directos. Sucede a priori con el Rayo Vallecano, que llega mañana a La Rosaleda y que, aunque ha sufrido en este arranque por las expulsiones y los tantos tempraneros en contra, presenta probablemente el mayor potencial ofensivo, con jugadores importantes como Trejo, Pozo, Embarba, Álvaro García, Bebé, Ulloa o Piovaccari.

Sin duda, este Málaga-Rayo es una ocasión muy buena para recobrar el ánimo, comenzar a consolidar un once tipo y tomar aire cara a lo que se avecina en pocos días: Albacete (fuera, el sábado, a las 20.30 horas), Sporting de Gijón (domingo 29, a las 12.00), viajes consecutivos a Zaragoza (jueves 3 de octubre, a las 19.00) y Huesca (domingo 6 de octubre, a las 20.00), derbi ante el Cádiz (fin de semana del 12 y 13 de octubre), que lo ha sumado todo, y cita en Riazor (el 19 o 20).