El Mirandés, en una temporada gris tras rozar el ascenso a Primera División
El conjunto jabato cayó en la final de los 'play-off' en la prórroga, en lo que es la mejor campaña de su historia, y ahora está en un tramo complicado, en puestos de descenso y habiendo destituido a su entrenador
El primer partido de Funes será este domingo en La Rosaleda (21.00 horas) frente al Mirandés. El conjunto burgalés fue el equipo revelación la ... temporada pasada, muy cerca de obrar el milagro del ascenso a Primera División, cayendo en la prórroga de la final de los 'play-off' en el Carlos Tartiere frente al Oviedo. Fue, sin lugar a dudas, la mejor campaña de la historia del club, con un equipo de memoria, construido sobre la bocina (el cuadro jabato tuvo que suspender un amistoso porque no eran suficientes futbolistas, y sólo acudieron 12 jugadores del primer equipo al primer compromiso de Liga, el cual ganaron contra el Córdoba (1-0).
Su política de fichajes, basada en firmar a jugadores cedidos (13 de los 21 jugadores que tenía el pasado curso jugaban a préstamo), alcanzó su apogeo, con muchos de ellos ahora triunfando, como el punta Panichelli fichó por el Estrasburgo, e incluso ya ha ido convocado con la selección argentina; el medio centro Gorrotxategi, que regresó a la Real Sociedad tras esta cesión y es un futbolista capital para el equipo vasco, o el extremo Joel Roca y Hugo Rincón, titulares en el Girona en Primera División. El propio técnico de aquel Mirandés, Alessio Lisci, se hizo con el banquillo de Osasuna.
Esa filosofía de ser el paso intermedio para que jóvenes talentos se fogueen en una liga exigente como es la Segunda División ha continuado esta temporada (el modelo lleva implementado en la entidad bastante tiempo, especialmente con el ojo puesto en clubes próximos geográficamente) pero, como era de esperar, no está saliendo tan bien, pues repetir o acercarse a un rendimiento similar era prácticamente una misión imposible. Con 12 puntos, Mirandés es vigésimo primero, tres por encima del último, el Zaragoza, y a otros tres del propio Málaga, que es decimoctavo. El equipo actual carece de la unidad que tenía la pasada campaña con Lisci, y la sensación es que los futbolistas tratan de luchar la guerra por su cuenta sin seguir una idea de juego clara.
Una plantilla completamente nueva, otra vez
El director deportivo del Mirandés, Alfredo Merino, volvía a verse ante el reto de confeccionar una plantilla prácticamente desde cero, incluso un nuevo entrenador. Y, con el aval de lo logrado a lo largo de las temporadas en Miranda de Ebro, en especial en esta última, clubes y jugadores han vuelto a estar por la labor de recalar por el conjunto castellanoleonés.
El prometedor punta uruguayo Gonzalo Petit, que firmó este verano por el Betis por casi cinco millones de euros y decidió dejarlo cedido esta campaña en el Mirandés (aunque no está teniendo el protagonismo esperado); el hijo de Samuel Eto'o, Etienne, que anotó 30 goles en el filial del Rayo Vallecano (incluso uno en Copa con el primer equipo), llegó el último día de mercado a préstamo por el cuadro madrileño, o el medio centro Thiago Helguera, desde el Sporting de Braga, son sólo algunos de los refuerzos estivales vía cesión, a los que hay que sumar futbolistas de los principales clubes vascos (Athletic de Bilbao, Real Sociedad y Alavés), un mercado en el que acostumbra a pescar.
También llegó un nuevo entrenador, el joven Fran Justo (36 años), tras una sólida campaña en el Algeciras de Primera RFEF. Pese a su gran rendimiento en el conjunto gaditano, era una apuesta arriesgada, mucho más que la de Alessio Lisci, que había dirigido al Levante en Primera y Segunda y había salvado al equipo la campaña anterior tras llegar a mitad de temporada.
El riesgo de jugarlo todo a una carta
El principal riesgo que se corre con una filosofía como la del Mirandés es que si esta clase de decisiones de planificación deportiva (entrenador y plantilla) no funcionan pueden poner en peligro la estabilidad del club, pues implica jugarlo todo a una carta.
El entrenador fue despedido hace poco por los malos resultados, pues el conjunto burgalés no lograba la victoria desde el 5 de septiembre. Al banquillo llegó a principios de noviembre Jesús Galván, avalado por un brillante periplo en el filial del Sevilla, pero el equipo continúa siendo bastante inestable (viene de caer como local, aunque está jugando en el campo del Alavés, frente al Burgos). Todavía dispone de margen para revertir la situación y salvar la categoría, pero el técnico sevillano debe solventar la grave crisis en el apartado defensivo que padece: si bien ha anotado 14 goles, ha recibido 23, la cifra más alta de la categoría.
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