Más luces que sombras en la apuesta del Málaga por técnicos de la casa
Los precedentes vividos con Antonio Tapia y Sergio Pellicer como solución inicial fueron muy buenos, al contrario que con el Gato Romero
La apuesta por Juan Francisco Funes como entrenador del Málaga ha sorprendido a propios y extraños, aunque lo cierto es que elegir al técnico del ... filial suele ser una solución recurrente entre los clubes cuando hay una crisis deportiva. De hecho, en los siete de Segunda en los que ha habido cambio de banquillo esta temporada, en tres se ha optado por el responsable del segundo equipo como recambio.
Sucedió en el Zaragoza, con Emilio Larraz para relevar a Gabi, pero después de que debutara con derrota ante la Cultural se prescindió de él y se apostó por Rubén Sellés. También se ha visto con Pablo Hernández en el Castellón. Pese a su buen inicio, no fue hasta mes y medio después cuando se le ratificó por parte del club en el cargo.
En el Málaga Funes es el cuarto caso de una apuesta por un técnico de la casa, y no uno de fuera, en este siglo. En los precedentes hubo más luces que sombras, con el impacto que tuvieron a su llegada Antonio Tapia (temporada 2004-05) y Sergio Pellicer (2019-20), pero sin éxito en la figura del Gato Romero (2016-17).
La llegada de Tapia fue crucial, con seis victorias, un empate y una derrota en sus ocho primeros partidos, en la máxima categoría en la 2004-05
El ejemplo más positivo es el de Tapia, que sustituyó a Gregorio Manzano en la decimonovena jornada en Primera División, en la última de la primera vuelta. El equipo estaba decimoctavo (en zona de descenso), con 15 puntos y a tres del decimoséptimo. En los primeros ocho choques el Málaga se disparó, con seis victorias, un empate y una derrota algo casi increíble.
Es cierto que Tapia partía con más rodaje en el fútbol profesional, porque estaba dirigiendo al filial en Segunda División, pero hubo un cambio diametral en el juego y resultados. Tras esos ocho primeros partidos el equipo se situó undécimo, co 34 puntos, a dos de las plazas europeas, y con diez de colchón sobre el descenso. Acabó décimo, con 51, los mismos que Athletic y Deportivo, que sí se clasificaron para torneos continentales.
Con Pellicer el Málaga de la 2019-20 se sobrepuso a las gradas vacías y la limitación de fichas y sólo hubo una derrota en sus ocho primeras citas
Tampoco fue mala la experiencia de apostar por Sergio Pellicer, elegido en la jornada vigésima tercera de la campaña 2019-20 en Segunda. Estaba entonces al frente del Malagueño y había acompañado antes en el cuerpo técnico de la primera plantilla a Romero, José González y Míchel. En sus ocho primeros partidos, ganó cuatro (entre ellos, el 1-0 a la Ponferradina de su estreno), empató tres y perdió sólo uno.
Tomó al equipo decimosexto, con 23 puntos y a uno de la zona de descenso, y tras ese arranque lo colocó decimocuarto, con 37 y con cinco ya de colchón sobre las plazas calientes. En esa misma posición cerró la campaña, marcada por gradas vacías por la pandemia y sólo dieciocho fichas profesionales, con 53 puntos (dos sobre el descenso en una campaña atípica, en la que el Deortivo bajó con 51), los mismos puntos que obtuvo en la 2020-21 (duodécima plaza). Luego, también logró un ascenso a Segunda (2023-24), después de no poder enderezar el rumbo de la nave al coger el equipo en la jornada vigésima quinta de la 2022-23.
El ciclo de diez partidos de Romero en la 2016-17 fue nefasto, con cinco puntos de treinta posibles, con lo que fue destituido para que llegara Míchel
En cambio, la experiencia no fue positiva con Marcelo Gallardo, en la temporada 2016-17, cuando sustituyó a Juande Ramos en la decimoséptima jornada en Primera. El uruguayo, que no hacía mucho había sido jugador del equipo y con experiencia internacional, apenas se prodigó en los banquillos. Una breve estancia en el Alhaurín antes de ser segundo de Javi Gracia (2014-15 y 2015-16) previa a compartir espacio con Juande.
Este se fue por descontento con la gestión deportiva y el equipo era undécimo, con 21 puntos, a cinco del séptimo (y, por ende, de las plazas europeas) y a nueve del descenso. Pero el ciclo con el Gato Romero fue desastroso, con una victoria, dos empates y siete derrotas. Empezó con tres citas sin sumar: 3-1 en Vigo, 0-2 ante la Real Sociedad y 2-1 en el Bernabéu y sólo puntuó en el 2-1 a Las Palmas y los 1-1 en Pamplona y en Villarreal.
Su Málaga estaba ya decimoquinto, con 26 puntos y siete sobre el descenso cuando llegó Míchel y corrigió la preocupante trayectoria, para que el equipo acabara undécimo, con 46 puntos y lejos de la zona europea y de la pérdida de la categoría.
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