El gafe de Dortmund sigue

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

El Málaga mereció más en Zaragoza, pero se ha contagiado del gafe que asola al club desde que Al-Thani decidió no pedir amparo a los dioses de la fortuna, los mismos que nos dieron la espalda en una noche aciaga de hace unos cuantos años en Dortmund y no ha vuelto a darnos la cara. Mala suerte, sí, porque sólo así se entiende que no saliéramos de La Romareda con los tres puntos. Total, que un 2-2 nos deja en puestos de descenso de donde hay que salir como sea, porque tampoco hay equipo para eso, ni mucho menos, y Víctor, problemas internos aparte, debería hacer también examen de conciencia, que no le vendría nada mal, por cierto.

Otros tres minutos finales de verdadera locura se sellaron con un punto que sabe a muy poco. Cuando el Málaga se adelantó con 1-2 todo parecía estar sentenciado, pero un desajuste defensivo, otro más, nos llevó al maldito empate, uno más, otro, los que nos están metiendo en los oscuros cuartos de los más malos de Segunda, que es tan difícil como mediocre, vamos a dejarnos de tonterías. Zaragoza es una plaza difícil, pero el Málaga demostró las mismas buenas hechuras que fallos tontos y absurdos. El equipo malaguista fue superior al once local, por lo que los malos tienen que dar gracias a la 'Pilarica' por lo conseguido.

A priori, el Málaga aparece por todos los campos de esta maldita categoría como un equipo fallón, mérito de su propietario y presidente, que sigue ajeno a todo lo que le rodea. Eso es malo porque los rivales se crecen, y los árbitros no sienten ninguna estima. En condiciones normales, cualquier otro equipo jugando como el Málaga anoche hubiera ganado con claridad, pero la cosa no es normal para los de Martiricos, que necesitan un esfuerzo redoblado respecto a los demás. No perdemos, pero tampoco ganamos, y así tampoco se puede seguir, ni mirando siempre para el palco. Ahora nos vamos a Huesca. Mal rival, muy reforzado. Uno mira a cada lado y se pregunta ¿Qué hemos hecho de malo para merecer esto? Necesitamos un chute de autoestima y cuanto antes mejor. En Huesca sería la ocasión especial. Ojalá.