El Málaga vuelve a dejarse dos puntos en el camino (1-1)

Los malaguistas celebran el gol de Cifu. /Ñito Salas
Los malaguistas celebran el gol de Cifu. / Ñito Salas

Firmó una primera parte muy inteligente, en la que pudo lograr una mayor ventaja, pero no tuvo continuidad después ante un Rayo con calidad

Sergio Cortés
SERGIO CORTÉS

Otra vez la misma sensación. El Málaga se dejó dos puntos y al final hasta pudo perder el que tenía. La falta de continuidad volvió a privar al equipo de un triunfo que mereció amarrar en una primera parte excelente en el manejo de los tiempos. No obstante, tras el descanso afloraron las debilidades, las limitaciones y los regalos ante un rival, el Rayo, con suficiente calidad para no perdonar.

El Málaga firmó una primera parte inteligente, haciendo lo que debía de principio a fin. Bien es cierto que abrió el marcador muy pronto, a los siete minutos (incluso pudo lograrlo antes en un tiro cruzado de Adrián), pero porque manejó el balón de maravilla para sortear el dispositivo defensivo rayista, más frágil habitualmente a domicilio (porque los interiores, esta vez Trejo y Pozo, no acompañan lo suficiente al medio centro) y también con la línea de zagueros adelantada. En vez de buscar un balón al hueco, un recurso probablemente poco eficaz por la carencia de un futbolista rápido –ni Sadiku ni los tres enlaces (Juanpi, Benkhemassa y Adrián) lo son–, se optó por combinar por dentro. Así llegó el tanto, en una acción de delineante (Juanpi, Sadiku y Adrián la dibujaron de maravilla para que Cifu resolviera a placer en el segundo palo), y así pudo llegar otro instantes más tarde.

1 Málaga

Munir; Cifu, Luis Hernández, Lombán (Lorenzo González, m. 63), Diego González; Juanpi, Benkhemassa (Boulahourd, m. 66), Keidi Bare, Juankar; Adrián y Sadiku (Hugo Vallejo, m. 84).

1 Rayo Vallecano

Alberto García; Advincula, Saveljich, Milic (Catena, m. 69), Saúl; Pozo (Óscar, m. 80), Mario Suárez, Trejo, Embarba; Andrés Martín (Bebé, m. 46) y Ulloa.

goles
1-0, M. 7: Cifu. 1-1, M. 53: Embarba.
Árbitro
Díaz de Mera (Colegio Castellano-Manchego). Mostró tarjetas amarillas a los malaguistas Juankar (m. 60) y Sadiku (m. 67), y a los futbolistas del Rayo Vallecano Embarba (m. 75) y Ulloa (m. 84).
incidencias
Partido correspondiente a la sexta jornada de la Liga SmartBank diputado en el estadio de La Rosaleda ante 13.616 espectadores.

El Rayo reaccionó como sabe hacerlo, con la pelota, con posesiones largas (demasiado lentas y con excesiva conducción), pero el Málaga se pertrechó bien. Cerró muy bien los pasillos interiores, el equipo protegió a Keidi y se protegió con los centrales, y estos además vigilaron su espalda. El conjunto blanquiazul no tuvo la posesión, pero sí el control. Porque, salvo una aparición de Embarba en la línea de fondo y un disparo cruzado de Pozo que desvió Munir (esta última jugada, quizá en el único descuido como colectivo), no sufrió.

Es más, el Málaga no tuvo muchas opciones de dejar con comodidad su parcela, pero sí coleccionó oportunidades para elevar su renta. Juanpi no aprovechó un error de Mario Suárez, luego remató fuera en otra llegada con facilidad (y anulada por fuera de juego) y al filo del descanso Sadiku perdonó en una dejada de Adrián dentro del área. El 1-0 hasta se antojó corto.

Más

Paco Jémez entendió en el descanso que necesitaba más mordiente por las bandas y, probablemente, más rentabilidad de su lateral izquierdo, Saúl (en el otro flanco Advíncula había castigado varias veces a Juan Carlos). La entrada de Bebé descosió al Málaga durante una hora. Más allá del aviso de este último tras apenas un minuto en el campo –un disparo seco y abajo, al palo derecho, beneficiado por la baja intensidad defensiva de los locales–, el extremo portugués fue el anzuelo perfecto para desarbolar el esquema defensivo malaguista. Así, cuando Cifu trató de tapar el centro de Saúl en el minuto 53, el balón ya volaba hacia el área. Embarba dejó en evidencia en el segundo palo a Diego González y Juan Carlos, que no pasan por su mejor momento.

Víctor tuvo que reestructurar el equipo y pasó a un 4-4-2, aunque con anterioridad Saúl calcó la jugada del gol y Munir tuvo que salir con los puños para evitar la remontada rayista. El debut de Lorenzo conllevó la salida de Lombán, demasiado dubitativo cuando se amontonó el trabajo (fue sorprendente su inclusión en el once por el malagueño Luis, el más entonado en Miranda de Ebro). El Málaga se mostró más ordenado, con cierto equilibrio, aunque para entonces Juanpi y Adrián estaban bajo mínimos. El técnico local reforzó la medular con Bouhlaroud para no flaquear por dentro cuando ya las piernas no empezaban a ir. Tampoco en el Rayo, con evidentes síntomas de cansancio. Ambos conjuntos acabaron extenuados y con el claro objetivo de no cometer errores, aunque, al contrario que en la primera parte, la sensación de peligro fue más evidente en el área malaguista. El punto, de nuevo, supo a poco... o a mucho. Según se mire.

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Fútbol