Todos llegan tarde: crónica de las desatenciones en los dos goles del Córdoba al Málaga
La falta de contundencia en los despejes y no encimar las marcas volvió a condenar a los de Pellicer, con el agravante de jugar con uno más y la reincidencia
Los «pequeños detalles que nos penalizan» crecen de tamaño. Tras la crónica de horrores en los diez minutos nefastos de añadido en Castalia, el sábado ... hubo que sumar un nuevo capítulo, esta vez con el agravante de la reincidencia en las desatenciones y de que los dos goles encajados llegaron con el equipo jugando con un futbolista más que el rival (con Albarrán expulsado en el Córdoba) y compitiendo también con marcador a favor, circunstancia que debería ser un plus a la hora de elevar la concentración cara a conservar la ventaja.
No fue así, y el tanto más doloroso, el que a la postre impidió sumar los tres puntos al Málaga llegó en el minuto 101 de partido, en un añadido de doce decretado por Orellana Cid, ya que al menos ocho fueron atribuibles al parón para anular por fuera de juego un tanto de Jauregi.
El Málaga encajó en el 94 un tanto en Huesca (el del 1-0 final) después de no parar en falta una transición que duró 19 segundos. Fue la última jugada del partido. Y en Castellón recibió otro tanto en el 99, porque entonces se añadieron diez minutos. Sin embargo, el 2-2 del Córdoba fue el más tardío que se le recuerda en contra al equipo.
¡Primer gol de Diego Bri con la camiseta del Córdoba!
— Jorge San Cristóbal (@jsancris_) November 8, 2025
El extremo cedido por el Atlético de Madrid le da un punto a los blanquiverdes in extremis.
Ya marcó en La Rosaleda con el filial hace 2 temporadas. pic.twitter.com/2NnDyPIRlE
Todo llega en una serie de desatenciones y de falta de contundencia en el despeje. En el 99:34 Rafa encima a Álex Martín, que de espaldas a la portería exagera la caída. Está a pocos metros de la línea divisoria de campos, pero el Córdoba trata de aprovechar la acción para colgar el lanzamiento al área, donde esperan la mayoría de jugadores. El Málaga saca la defensa en línea fuera del área para achicar espacios. Golpeó de nuevo Álex Martín y hay un primer despeje de Montero, de espaldas, poco potente y colocado a la banda izquierda del ataque visitante, donde aparece un central, Ruben Alves, que coloca un segundo envío al área.
Cada repetición que veo de este gol me genera aún más mala leche. pic.twitter.com/0QwNSfw2SE
— David Picón (@DvdPicon) November 8, 2025
El que despejó entonces, con el pie, fue Adrián Niño, pero de nuevo sin contundencia. La rescata Carlos Isaac y se la vuelve a ceder a Ruben Alves, que pone un nuevo centro desde una zona muy privilegiada del centro del área, y ahora remata libre de vigilancia Diego Bri. Ni Niño, a su espalda, ni Montero, de cara tras haberse metido instantes dentro de la portería, y tampoco Víctor García, cerca, ven llegar al extremo, que ya visitara La Rosaleda con el Atlético de Madrid B en Primera RFEF y que esta campaña había tenido una participación residual en el Córdoba.
En el 1-1, sólo cuatro minutos después de que el Málaga se situara con ventaja, en el 63, Álex Martín, que entró en la segunda parte y que en realidad ha sido toda su carrera más un central que un lateral derecho, le gana la partida con habilidad a Dani Lorenzo desde la línea de fondo y centra. Adri Fuentes se cuela entre los dos centrales, Montero y Murillo, y se adelanta también a la salida de Alfonso Herrero y define de la única forma posible, de tacón.
Nueve de los diecisiete goles encajados, tras centros laterales
El Málaga está siendo especialmente vulnerable en los centros laterales. Así fue castigado en Castalia y ante el Córdoba en los cuatro goles recibidos. También en cinco más: el de Marton para el Eibar, el del lateral Miguel en Burgos (grave desatención), el de Jeremy Arevalo en el 3-0 en Santander, el de Millán en Butarque y el de Manu Nieto para el Andorra, aunque dos de estos tres últimos no costaron directamente puntos. Lejos de sufrir más de la cuenta a balón parado, es en los envíos desde los costados donde el Málaga muestra mucha falta de oficio.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión