Un verano sin apenas medusas en las playas

Enjambre de medusas en la orilla de una playa malagueña durante el verano de 2018. /SUR
Enjambre de medusas en la orilla de una playa malagueña durante el verano de 2018. / SUR

Ya casi nadie se acuerda de ellas, pero hace un año fueron las protagonistas de muchas portadas

ALEJANDRO DÍAZ

Hace solo un verano, las medusas fueron el centro de atención de los malagueños. Los llamados 'enjambres', que es como se denomina a la concentración de estos invertebrados, llegaban día tras día a las playas de la Costa del Sol ante la sorpresa e incluso la desesperación de los bañistas, que ya casi resignados acudían a la orilla a compartirla con ese ser de nombre tan hermoso como urticante de 'pelagia noctiluca'.

Un año después, y con el fin de otro verano asomando a la esquina, todo aquello queda en la memoria como una lejana historia que algún día contar a los nietos. Durante la presente temporada estival no se han dejado ver en todo el litoral, salvo algunas excepciones. La pregunta, por tanto, es clara:¿a qué se debe este fenómeno?

«Lo que ocurrió el año pasado con la llegada masiva y constante fue algo excepcional»

Las corrientes del mar de Alborán podrían estar detrás de estos fenómenos

Se ha especulado con la contaminación, con la falta de depredadores naturales, con el cambio climático... Pero lo cierto es que los biólogos no encuentran aún una respuesta certera. Lo que sí es cierto es que se han iniciado estudios que ya dan algunas pistas sobre por qué de un verano a otro se pasa de recoger toneladas de medusas a apenas poder avistar una entre la primavera y el otoño.

El biólogo del Aula del Mar, Jesús Bellido, da algunas pistas. «La llegada de medusas a las playas malagueñas al modo del verano pasado fue completamente excepcional; no es común ni probable que se repita algo así, aunque tampoco se pueda descartar al cien por cien», señala. Bellido aclara que el hecho de que este verano apenas se hayan divisado estas molestas 'compañeras' de baño por el litoral no quiere decir que hayan dejado de existir ni siquiera que la población haya disminuido.

«Las medusas forman parte del plancton marino. Están ahí siempre. Lo que ocurre es que no siempre llegan a la orilla y mucho menos en forma de 'enjambre'. Por eso, cuando ocurren fenómenos como el del año pasado, lo primero que se piensa es que hay un incremento desmedido de la población de estos seres. Nada más alejado de la realidad», destaca Bellido, quien reconoce que aún no se disponen de estadísticas sobre la cantidad de medusas que puede haber en el litoral malagueño.

Pues, de hecho, la mayoría de las medusas, como indica Bellido, están en el fondo marino, en aguas abiertas. De forma que se podría dar la paradoja, por ejemplo, de que este verano se hubiese incrementado la población de estos seres a pesar de no haber divisado ninguno en las zonas de baño y, por el contrario, el año pasado haber disminuido su población. «El bañista se fija en el impacto de ver toda la playa plagada de medusas, pero es todo más complejo y aún está en estudio», sentencia Bellido.

La principal hipótesis que manejan biólogos como Bellido es que las corrientes que se generan en Málaga, cuya costa forma parte del mar de Alborán, a medio camino entre el Atlántico y el Mediterráneo, podrían ser la clave que explicase la disparidad de la aparición de medusas de un año a otro.

Temas

Málaga