¿Por qué hay tantos buitres que sobrevuelan Málaga estos días?

Los ejemplares jóvenes nacidos en varios países europeos emigran a África a través del Estrecho en estas fechas, pero cuando predomina el poniente muchos son arrastrados hasta las costas malagueñas

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La presencia estos días de numerosos buitres, que se ven sobrevolando barrios de la ciudad como La Malagueta, el Limonar, Teatinos y Churriana ha llamado la atención de los ciudadanos. Algunos incluso se posan sobre tejados y terrazas, y a veces se quedan allí porque están tan cansados que les cuesta remontar el vuelo. ¿A qué se debe tal abundancia de aves carroñeras en estas fechas de otoño?

La explicación la tiene Antonio Román, profesor del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Málaga (UMA) y especialista en aves migratorias, que ha elaborado un profundo estudio sobre este comportamiento, gracias a ejemplares marcados con emisores de GPS. Lo primero que aclara es que son buitres leonados, y no pertenecen a la colonia local (formada por 160 a 180 parejas, aproximadamente, que se ven todo el año en las sierras de Málaga). La inmensa mayoría de los protagonistas son ejemplares juveniles, nacidos en 2018.

Entre el 20 de octubre y el 12 de noviembre viajan desde diversos puntos de la Península Ibérica, como Navarra y Portugal, pero también de Francia, en lo que califica como «una emigración especial» con destino a África, en concreto a la región de Senegambia, entre los países de Senegal y Gambia, para pasar el invierno. La mayoría se quedarán hasta la primavera de 2019, pero otros permanecerán dos años, hasta 2020.

«Son aves inexpertas y pasan por muchas ciudades. Tienen problemas para encontrar alimentos, por lo que la mortalidad es muy alta», explica el biólogo.

De ahí que, a su juicio, es incluso positivo que descansen en los barrios, a pesar de lo llamativo de su aspecto y su tamaño: «Los que se posan están en peores condiciones, y los más afortunados caen en zonas urbanas y pueden salvar la vida», explica. De ahí que, cuando se les ve parados durante mucho tiempo y sin energía, es conveniente avisar al CREA (Centro de Recuperación de Especies Amenazadas) y al Seprona (servicio de protección de la naturaleza de la Guardia Civil), para que los puedan recuperar, alimentar y devolver a la libertad. En cambio, cuando caen en la sierra, hambrientos y en malas condiciones físicas, lo más probable es que mueran por inanición. El peso habitual de estas aves es de 9 a 11 kilos, y algunos de los que se capturan están entre 5 y 6, «muy delgados y sin fuerzas para volar».

La mayoría completa el viaje

La buena noticia es que la inmensa mayoría llega a África, tras un viaje que, según los cálculos de Antonio Román, les lleva a recorrer 3.200 kilómetros sólo desde el Estrecho hasta las zonas de invernada, sin contar el recorrido que hagan por la península Ibérica, desde sus regiones de origen. La velocidad máxima que alcanzan, con condiciones de viento ideales, es de 446 kilómetros al día; aunque la distancia media diaria es de 216 kilómetros, y suelen pasar uno o dos días sin volar, de descanso. Los GPS de los ejemplares marcados dicen que tardan 15 días de media en cruzar el Estrecho hasta que llegan a Senegal, aunque algunos lo han cubierto en 10 días, cuando los vientos son muy favorables.

El experto estima que cada año cruzan entre 4.000 y 6.000 ejemplares. Ahora bien, la siguiente pregunta es obligada: ¿Por qué hay años que pasan por Málaga y otros que no? «En el caso concreto de la capital y zonas cercanas se ven cuando el viento predominante es el poniente, en este periodo que va del 20 de octubre al 12 de noviembre». Por eso, este año se han contado hasta 800 buitres en Cártama y otros grupos numerosos en La Malagueta y en Teatinos. En cambio, si predomina el levante no pasarán por aquí.

¿Y qué ocurre cuando llegan a la Costa? El buitre leonado es el que más depende del viento para su vuelo, y su intención es siempre volar hacia el sur, pero no pueden sobrevolar el mar, por eso tienen que cruzar a través del Estrecho. De ahí que muchos ciudadanos los hayan observado ir en la dirección contraria, hacia el norte: «Cuando llegan a Málaga se vuelven al interior, y generalmente acaban en el Chorro, donde se quedan unos días, a la espera de buenas condiciones de viento que le asista hacia el Estrecho. Por eso durante algunos días se ven concentraciones grandes».

En cuanto a la razón de estas migraciones juveniles, Antonio Román sostiene que el buitre es una especie carroñera, y por tanto depende de una fuente de alimentación impredecible, como es la muerte de más o menos animales. De ahí que vivan en colonias, en los que se avisan unos a otros de la presencia de cadáveres. En cambio, los más jóvenes se tienen que marchar para reducir la competencia por el alimento, mientras que los adultos se quedan para garantizar una reproducción con fuerza. A partir de diciembre forman los nidos y en enero ponen un único huevo por pareja. El próximo objetivo del biólogo de la UMA es poder acudir a estudiarlos en las zonas de invernada, en África.

Buitres en Teatinos. Imagen de cómo dotan a un ejemplar, con emisor gps y marcas alares. Desde que cruzan el Estrecho hacen aproximadamente 3.200 kilómetros hasta llegar a sus zonas de invernada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos