El submarino republicano C3 hundido en la bahía de Málaga en diciembre de 1936: la historia del primer ataque nazi en la Guerra Civil

El submarino republicano C3 hundido en la bahía de Málaga en diciembre de 1936: la historia del primer ataque nazi en la Guerra Civil
Miguel Frías

El abogado malagueño Antonio Checa descubrió el pecio en mayo de 1997 y desde entonces los familiares de las 37 víctimas que hay en su interior vienen reclamando su reflotamiento, que costaría 580.000 euros

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

La Historia se reescribe día a día, con nuevos hallazgos y descubrimientos. Tradicionalmente se ha señalado que el bombardeo de Guernica, en el País Vasco, ocurrido el 26 de abril de 1937, supuso la primera incursión de los ejércitos nazi e italiano en favor de las tropas sublevadas lideradas por el general Franco durante la Guerra Civil. Sin embargo, en la bahía de Málaga, a 3,9 millas náuticas del Puerto del Candado, sumergido a 68 metros de profundidad, reposan los restos del submarino republicano C3, hundido por los nazis el 12 de diciembre de 1936.

El abogado malagueño Antonio Checa, gran aficionado a la historia y a la navegación, descubrió estos restos en mayo de 1997 cuando se encontraba en las inmediaciones y comprobó cómo salían unas pequeñas burbujas de gasoil desde el fondo del mar. A partir de ahí comenzó una ardua labor de investigación que hizo que en octubre de 1998 la Armada confirmase el hallazgo. La Asociación de Familiares de las Víctimas del C3, con sede en Cartagena, de donde procedía el 90 por ciento de los fallecidos en el ataque del submarino nazi, se creó en el 2002 con la intención de recuperar los cuerpos, darles sepultura y reflotar el pecio, una cuestión que, pese a los reiterados intentos, «aún no se ha conseguido».

Operación arriesgada

El coste de la operación rondaría los 580.000 euros y los expertos consideran que es una maniobra muy arriesgada, debido a que han transcurrido ya casi 82 años desde el hundimiento. En el momento del ataque, en el submarino había 40 tripulantes, de los que únicamente tres pudieron salvar la vida, ya que se encontraban en la cubierta cuando el torpedo impactó con la nave, que se encontraba navegando en superficie.

Miguel Frías

Pese a los testimonios que observaron cómo se hundía el C3, se perdió toda la consciencia del submarino. «Era tal el pavor y la 'omertá', que nadie se atrevía a preguntar qué había pasado», asegura Checa, tras recordar cómo la familia López Morales, hijos de un pescador de arrastre de la zona, llamaba precisamente a esa zona 'El submarino'. La historia oficial indicaba que el buque había sobrevivido al ataque alemán y que fue reflotado. De hecho, el 'nuevo' submarino se denominó 'General Sanjurjo'.

En la zona del Mediterráneo operaron en ese año 1936, cuando estalla la contienda civil española, dos submarinos italianos y otros dos alemanes, en la denominada 'Operación Úrsula'. «Franco necesitaba controlar el Mediterráneo y los países europeos se declararon neutrales, pero ni Mussolini ni Hitler respetaron aquel acuerdo y lo apoyaron claramente», comenta Checa, quien cree que el hundimiento del submarino C3 «cambia la Historia española tal y como la conocíamos». De hecho, según explica, no fue el único submarino republicano hundido frente a las costas malagueñas, ya que el B5, hundido en octubre de 1936, «ha sido localizado recientemente por un grupo de investigadores frente a las costas de Benalmádena». «En ese caso, todo parece apuntar a que fue el capitán, defensor del ejército sublevado, quien decidió hundirlo suicidándose para no permanecer fiel a la República, como recoge una carta que envió a su mujer», sostiene Checa.

Justo cuando van a cumplirse dos décadas de la confirmación del hallazgo de los restos del submarino C3, que fueron fotografiados por primera vez por los buceadores del buque auxiliar de la Armada 'Mar Rojo' y los de la Unidad de Buceo del Estrecho, el pleno del Ayuntamiento de Rincón de la Victoria aprobó por unanimidad, el pasado día 1 de junio, homenajear a las víctimas de este episodio de la Guerra Civil que permaneció desconocido durante más de cinco décadas.

«Lamentablemente hoy, 21 años después de su descubrimiento y 82 del hundimiento, 37 miembros de la tripulación siguen en el fondo del mar, entre La Cala del Moral y Málaga, y por ello es importante recordarle al Ministerio de Defensa la necesidad de recuperar los cuerpos y reflotar el submarino», asegura el concejal socialista y candidato a la Alcaldía, Antonio Sánchez. Así, el próximo 12 de diciembre, día en que se conmemora el hundimiento, se celebrará una ofrenda floral en memoria de las víctimas y se colocará una placa para recordar este hecho de la historia reciente de España «y que nunca más caiga en el olvido».

Checa asegura que Enrique Linde, expresidente de la Autoridad Portuaria de Málaga, y María Teresa Fernández de la Vega, exvicepresidenta del Gobierno, fueron «los únicos políticos que han removido obstáculos a favor del proyecto de rescate, incluso ya estaba previsto un sitio para ubicarlo: junto al Muelle Heredia del puerto malagueño«, y que sirviera «como símbolo de la historia militar española», expresa el abogado. El 6 de febrero de 2003, el entonces ministro de Defensa, Federico Trillo, recordó el homenaje póstumo del grupo aeronaval de la flota, del 18 de noviembre de 1998, para justificar que no se reflotaría el submarino.

En 2006, el director José Antonio Hergueta presentó en el Festival de Cine de Málaga el documental 'Operación Úrsula', que narra la historia del hundimiento del C3 por los nazis. El realizador consideró en una entrevista concedida al diario digital El Confidencial en diciembre de 2016 que la polarización «reflotamiento sí o no» perjudicó al proyecto. «Se puso en contra el Alto Estado Mayor de la Armada, que nunca estuvo cómodo con este asunto», argumentó. «Era un episodio que consideraban deshonroso. Veíamos importante que se hiciera para antes de que se murieran los hijos de la tripulación. Sabíamos que el documental restañaría heridas», confesó el director hace ahora dos años y medio.

El problema de las competencias tampoco ayudó. El submarino se encuentra en aguas litorales, dependientes de la Junta de Andalucía. La propiedad del pecio es del Estado. La reflotación del C3 del fondo del mar costaría 400.000 euros. Harían falta otros 180.000 euros para un tratamiento de electroquímica. «Tras más de 80 años en el fondo del mar, se necesitaría que el submarino perdiera la carga de electrones que tiene ahora, porque si se dejara tal cual, se podría deshacer como un terrón de azúcar», precisa el descubridor, que en 2012 fue campeón de España de pesca deportiva.

Miguel Frías

Javier Noriega, historiador y arqueólogo de la empresa Nerea Arqueología Subacuática, se refirió al submarino en 'Espejo de navegantes', su blog de arqueología naval, como «patrimonio arqueológico subacuático y militar», además de «tumba de guerra». La asociación Ocean Project también consiguió descender con éxito hasta el pecio a principios de la pasada década. La información detallada puede consultarse en su página http://www.mundosubmarino.es/OP/pecios/sub_c3.html

Imagen captada en 1998 de cómo está el pecio bajo el agua.
Imagen captada en 1998 de cómo está el pecio bajo el agua.

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