La Protectora de Animales reclama que la ley de caza de la Junta proteja a los perros de las rehalas

Imagen de archivo de la Protectora de Málaga./
Imagen de archivo de la Protectora de Málaga.

Reclama a la Consejería de Agricultura que exija garantías de bienestar de los canes a los cazadores

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de la Junta ha planificado medidas para reforzar la caza. Más allá de que la Sociedad Protectora de Animales de Málaga está frontalmente en contra del sector cinegético, reclama a la Junta que, al menos, la futura ley tenga en cuenta la protección de los perros que integran las rehalas.

«Por supuesto, ni se plantean reforzar medidas de protección a los perros de caza, pobres y desgraciados, ni de exigir garantías de bienestar a los rehaleros, ni un registro de rehalas al empezar y terminar la temporada de caza. La empatía que demuestra la señora consejera (Carmen Crespo) hacia el sufrimiento de los perros de caza es nula o tal vez esté acondicionada por las exigencias de VOX», denuncia la presidenta de la Protectora, Carmen Manzano. La líder animalista malagueña critica la situación en la que viven muchos de estos animales, encerrados en pequeños cheniles; los abandonos habituales de podencos y galgos, entre otras razas, «caquésicos, lleno de garrapatas, atropellados, ciegos, tirados en contenedores de basura, incluso con el chip que acreditaba que pertenecía a un cazador». «Tal vez nunca haya tenido en sus manos los cuerpecitos fríos y muertos de lactantes metidos en una bolsa de basura y digo tal vez, porque si lo hubiese hecho, ahora mismo no tendría que sentirme tan indignada ante semejante noticia», exclama.

Lo que más indigna a los responsables de la Protectora es que se magnifique el impacto real de la caza en la economía: «La caza dá los puestos de trabajo que dá, no llena la España vaciada, ni desarrolla el mundo rural. Nunca una cacería de perdices ha creado otra cosa que empleos muy temporales en los cotos que manejan los de siempre; los que no necesitan puestos de trabajo porque otros trabajan para ellos y porque viven a costa del sufrimiento y la muerte de los animales. Menos de un 2% de la población vive de la caza, las cifras cantan».

Más trabajo para los voluntarios

Para Manzano, ese refuerzo de la caza supondrá redoblar «el ya inmenso trabajo de los miles de voluntarios de las protectoras y refugios que nos dejamos la piel en salvar los perros desechados, abandonados, ahorcados, pagando gasolina, piensos, vacunas, operaciones, y que sí crea puestos de trabajo que no cuentan, y que ayudan a potenciar una Andalucía moderna, que no esté, junto con Castilla y León, a la cabeza del maltrato y del abandono«. La máxima responsable del Refugio asegura que hay una gran cantidad de andaluces que no cazan ni están de acuerdo en que se cace »y menos con perros«.

Manzano exige a la Junta que abra un diálogo no sólo con los cazadores: «La Junta habla de un Comité de Caza de Andalucía y me pregunto ¿ para cuándo un diálogo con los refugios y protectoras, con las asociaciones dedicadas a salvar las vidas de tantos animales maltratados? ¿Para cuándo un Comité de Bienestar Animal?» «Leer que quieren declarar las rehalas y monterías como BIC, cuando hablamos de lo que trae aparejada toda esa sangrienta actividad, duele en el alma».