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Málaga grita contra la violencia machista y el negacionismo
Miles de personas participan en una marcha con ambiente festivo y reivindicativo
Cada 25 de noviembre la Plataforma contra las Violencias Machistas 'Violencia Cero' saca una pancarta enorme que acarrean decenas de personas donde están escritos los ... nombres de todas las asesinadas en España por el patriarcado desde que hay registros oficiales, que datan de 2003. Son ya más de 1.300. La primera de la lista es Diana Yanet, a quien su pareja mató tirándola por el balcón en Fuengirola una noche de Reyes. La última es María Victoria, cuya vida segó su expareja el pasado sábado en Rincón de la Victoria. Málaga tiene ese trágico protagonismo en las estadísticas.
El tiempo pasa y los asesinatos machistas no se terminan. Isabel Marín, minutos antes de que la manifestación partiera ayer de la plaza de la Merced, recordaba que lleva saliendo a la calle contra la violencia de género más de treinta años, desde antes del asesinato de Ana Orantes, la víctima que removió al país asesinada por su marido tras contar su testimonio en televisión y que desató la conciencia y la ola legislativa de protección a las mujeres a principios de los 2000. «Veníamos con nuestras hijas y alguna de ellas ya es abogada en Madrid, figúrate», dice. Tras tantos años y sin que nada cambie, lejos de sentir frustración, le quedan muchas ganas de luchar. Y hay relevo. Aunque con peros. Para María Ramos, de 28 años, era la primera manifestación en un Día por la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Se incorporó justo a su fin, en la Plaza de la Constitución. «Es muy emocionante que se haya recordado a las mujeres asesinadas. Y me gusta que se ponga el foco en el hombre, el culpable de todo esto», reflexiona, y añade, y aquí viene el «pero» que antes no le hubiera faltado gente para ir a la manifestación, y que ahora, sí. Estaba sola. «Está creciendo el sentimiento antifeminista», certifica.
Y ése o, más concretamente, el negacionismo de la violencia de género, constituía una de las principales denuncias de la marcha que recorrió ayer el centro de Málaga, que según la policía reunió a un mínimo de 2.000 personas y que según las organizaciones congregó a 4.000 desafiando el frío, todo el que puede hacer en Málaga por estas fechas, y un desagradable viento. Carmen Martín, presidenta de la plataforma 'Violencia Cero', incidía en declaraciones a SUR en que la protesta quería hacer hincapié en la violencia que tiene lugar en las redes y en cómo corre por éstas el negacionismo. Éste, según Martín, «está haciendo mucho daño, sobre todo entre la gente joven», aunque reconocía: «La verdad es que es una gota que va calando en toda la sociedad». Otra de las inquietudes de Martín: el poder judicial, al que reclamó que «deje de boicotear la ley»: «Tenemos un buen marco legislativo, pero por parte de cierta gente hay resistencia a aplicarlo y tampoco se controla que se haga».
«Tenemos un buen marco legislativo, pero por parte de cierta gente hay resistencia a aplicarlo y tampoco se controla que se haga»
Ya iniciada la manifestación, por Alcazabilla, caminaban mujeres de tres generaciones: Marta Galiano Sanz, su madre, su hermana y su pequeña sobrina: «Ojalá ella –por la niña– viva otra cosa. Pero pinta mal. Soy maestra y lo veo en el colegio, en las redes sociales, en la 'machosfera', en la misoginia que ahora abunda en los discursos. Parece que esto es cíclico, que el feminismo da unos pasos adelante y después, otra vez para atrás», lamentaba.
Pero por ahí andaba Mikel Sarrionandía, de 22 años, justo en la edad crítica que las estadísticas y las encuestas colocan el riesgo de ser captado por los mensajes que niegan la violencia de género y que incluso hacen ver a los hombres como víctimas del feminismo, en lugar de liberados por un mensaje que pretende emanciparlos de una masculinidad que también es opresiva: «La gente está atontada con la tecnología, pero mis conocidos que niegan la violencia de género lo hacen porque ya vivían en un entorno proclive a esas ideas. No gasto mucho tiempo en convencerles de lo contrario. Igual es algo egoísta por mi parte, pero no quiero discutir, no creo que me vaya a llevar a nada».
«La gente está atontada con la tecnología, pero mis conocidos que niegan la violencia de género lo hacen porque ya vivían en un entorno proclive a esas ideas»
Cerca de este chico caminaba Nico Sguiglia, de Con Málaga: «Nuestro lema es que el feminismo nos protege, que cuanto más feminismo, más libertades. Y a los hombres esto también nos interpela: queremos mujeres libres y hombres que no demos miedo. Los hombres jóvenes conectan con los mensajes de ultraderecha, la izquierda no los hacemos caso y tenemos que empezar a interpelarlos», reflexionaba.
Y en la misma línea iba la preocupación del secretario general del PSOE malagueño, Josele Aguilar, que lamentaba: «Desgraciadamente, el negacionismo va cogiendo cuerpo y se va contagiando. Frente a él, tenemos que desarrollar más políticas feministas». Por la mañana las cuatro administraciones, la estatal, la autonómica, la provincial y el ayuntamiento, protagonizaron un acto institucional conjunto en condena de la violencia machista, en apoyo del tejido asociativo feminista y contra el negacionismo –que más o menos explícitamente se achaca a Vox–. Aguilar, a preguntas de este periódico, no dejó de meter su puya a los populares: «Que sigan así y no pongan en peligro la vida de las mujeres para competir con Vox».
El alcalde fue a la manifestación
El alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, más allá del acto de por la mañana, también se sumó a la manifestación por la tarde: se incorporó en Alcazabilla y caminó hasta calle Císter, si bien hubo algún manifestante que le recordó los pactos del PP con Vox, así como otras cuestiones de la ciudad, como el exceso turístico que a veces se denuncia o los problemas de acceso a la vivienda. Lo acompañaba el concejal de Derechos Sociales, Paco Cantos, que en declaraciones a SUR afirmó: «Venimos todos los años. No es una obligación, es que decimos 'no' a la violencia machista. Aquí no puede haber ideología». Aunque, después de trasladarle la apelación del socialista Aguilar, él no perdió la oportunidad para afearle al PSOE la aprobación de la ley del 'sólo sí es sí' que conllevó rebajas de penas para agresores sexuales. «La aprobaron para poder seguir en La Moncloa», afirmó. Pero el mensaje que persiste es el de la mañana: condena sin ambages de la violencia machista por parte de todas las administraciones y asistencia a la manifestación, acompañando a la sociedad civil que, a cada tanto, gritaba, «no son muertas, son asesinadas», «denuncia archivada, mujer asesinada», además de «menos cofradías y más mamografías».
«Los hombres aprovechan cualquier momento para reivindicar lo suyo. Yo también soy antifascista. Pero siempre nos parasitan y nos fagocitan. Hoy el foco tenemos que ser nosotras contra el machismo»
Estas manifestaciones dan lugar a anécdotas de todo tipo. Por ejemplo, palestinos que viven en Málaga también participaron, como las feministas los han acompañado a ellos tantas veces en sus protestas. «Queremos la libertad de todo el mundo», defienden cuando les preguntamos el por qué de su asistencia ayer.
Pero las mujeres no quieren perder el protagonismo también en su día. Y, ante un chico que vendía ejemplares de una revista antifascista, saltaron María Pérez y Rocío García, que le afearon: «Los hombres aprovechan cualquier momento para reivindicar lo suyo. Yo también soy antifascista. Pero siempre nos parasitan y nos fagocitan. Hoy el foco tenemos que ser nosotras contra el machismo».
Demandas y unidad del movimiento en Málaga
Los asesinatos son la expresión más brutal de la violencia machista, pero las organizadoras en el manifiesto que se leyó al final, en la plaza de la Constitución, pusieron el acento también en otras: en el aumento de la violencia sexual a manos de hombres, especialmente jóvenes y «voraces consumidores de pornografía; en el hecho de que España sea el primer país de la Unión Europea en consumo de prostitución; en que pese a que la gestación subrogada es ilegal en España, siguen registrándose niños nacidos frutos de esa práctica. Frente a ello, reivindican mayor dotación e implicación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado contra la violencia de género; formación en igualdad en la justicia y en el ámbito educativo; aborto libre, gratuito y en la sanidad pública; justicia y reparación para las afectadas por el fallo del sistema de pulseras; una ley abolicionista de la prostitución; y leyes ante las nuevas formas de violencia digital.
Éste es el cuarto año en el que hay dos manifestaciones diferentes en ciudades como Madrid o Sevilla, debido a la brecha que se abrió en el movimiento feminista cuando se tramitaba la ley trans, dada la consideración que el texto daba al género (más una elección que una construcción social), aunque también resurgió la discrepancia respecto a la prostitución, dado que entre las feministas hay un sector abolicionista y otro que aboga por su regulación. En Málaga persiste una única marcha que reúne a todas las sensibilidades, lo que las asociaciones de mujeres de Málaga consideran un logro, un éxito.
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